Los Desaciertos de la V Jefatura Departamental
- José Musse
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Don Benjamín Pimentel Milla ha nombrado a Miguel Piscoya (B-60) como capellán de la V Jefatura Departamental del Callao. El hecho de que sea evangelista en un país donde aproximadamente el 78% de la población es católica resulta, como mínimo, una decisión cuestionable.
Benjamín es una persona agradable, con buen sentido del humor y carisma. Sin embargo, presenta limitaciones importantes en ciertos temas que requieren mayor claridad y criterio. Colocarlo en un puesto de mando puede generar problemas, no solo para sus subordinados, sino también para quienes lo designaron, ya que abre la puerta a cuestionamientos sobre la capacidad de sus superiores para tomar decisiones acertadas.
Para los católicos, la Inmaculada Virgen María es un pilar esencial de la fe. Es nuestra intercesora ante Dios, una madre amorosa que aboga por nosotros y nos socorre. En las prácticas de exorcismo, que no forman parte de la tradición evangélica o protestante, la invocación de la Virgen es considerada especialmente poderosa frente al demonio. Asimismo, las apariciones marianas han transmitido mensajes claros y significativos para los creyentes.
Santa Brígida de Suecia relata episodios en los que presencia combates espirituales en el momento de la muerte. En uno de ellos, describe a un soldado agonizante que es tentado por un demonio, mientras la Virgen María intercede activamente para proteger su alma. En estas visiones, María reprende al demonio y lo expulsa, defendiendo al moribundo.
Por otro lado, considero que Miguel Piscoya puede ser plenamente competente para cumplir con el rol asignado. Sin embargo, su orientación espiritual debería brindarse únicamente a quienes la soliciten y siempre con claridad respecto a su afiliación religiosa.
En ciudades más cosmopolitas como Los Ángeles, Chicago y Nueva York, tanto la policía como los bomberos cuentan con capellanes de distintas confesiones para atender la diversidad de sus miembros: capellanes católicos, protestantes, judíos y musulmanes.
La solución es sencilla: designar adicionalmente a un capellán que pueda atender la fe católica. No es necesario que sea bombero; bastaría con coordinar la presencia frecuente de un representante del Obispado del Callao que brinde acompañamiento espiritual. Lo que se debe evitar, y se espera que no ocurra, es que esta posición sea utilizada para promover o reclutar miembros hacia una iglesia específica.
José Musse
New York City
Foto: Tobias Doering





































































