top of page

“Hecho” es mejor que “perfecto”

  • José Musse
  • 2 days ago
  • 3 min read

“Hecho” es mejor que “perfecto” en la escena del incendio, porque el fuego no espera hojas de tácticas limpias ni tráfico por radio impecable. Recompensa a los equipos que pueden tomar decisiones sólidas rápidamente, moverse con propósito y ajustar los detalles sobre la marcha sin perder de vista la seguridad ni la visión general.


Esa mentalidad comienza con la evaluación inicial. Rara vez tendrás una vuelta de 360 grados tranquila y de manual, con tiempo para pensar cada línea de tu informe de llegada. La mayoría de las veces es una mirada rápida desde la cabina, una caminata veloz por donde alcances, y unos segundos para responder lo básico en tu mente: ¿Dónde está el fuego? ¿A dónde puede ir? ¿Quién podría seguir adentro? ¿Qué es lo más probable que dañe a tu personal? No tiene que ser bonito. Solo debe ser honesto y lo bastante rápido para elegir una estrategia y una puerta principal.


La primera línea es donde realmente se demuestra esta mentalidad. El tendido perfecto de mangueras que nunca sale de la calle no sirve de nada. El tendido un poco desordenado que llega al asiento del fuego y comienza a fluir lo cambia todo. Si puedes colocar una línea entre el fuego y las posibles víctimas o exposiciones mayores, y realmente abrir la boquilla, mejoras las condiciones para todos los que están adentro, incluidos los equipos de búsqueda. Los dobleces se pueden corregir y los empalmes se pueden enderezar, pero los segundos perdidos en la unidad discutiendo el tendido perfecto jamás regresan.

La búsqueda es otro lugar donde se cuela el exceso de pensamiento.


Rara vez tendrás el panorama completo. Ubicaciones exactas de víctimas, planos perfectos o perfiles de ventilación claros casi nunca están disponibles. Lo que normalmente tienes es una disposición general, uno o dos informes, y tu mejor suposición sobre dónde duerme la gente y cómo intenta escapar. Comenzar una búsqueda inteligente y dirigida en las áreas más probables, y vincularla a una línea de ataque o una vía de salida segura, es mucho mejor que esperar a que todo parezca perfectamente alineado.


La ventilación y el control de la trayectoria del flujo se tratan de movimientos simples e inteligentes, no de coreografía elegante. Romper todas las ventanas porque parece agresivo es tan malo como no abrir ninguna. Mantener la puerta principal cerrada hasta que la línea esté lista, abrir solo la ventana que apoya tu avance o cerrar una puerta de dormitorio detrás de ti puede cambiar el comportamiento del fuego para mejor. Nada de eso tiene que ser perfecto. Solo debe seguir los principios básicos de la trayectoria del flujo y coincidir con lo que hace el equipo de la boquilla.


En el lado del mando, las cuadrillas no necesitan un discurso. Necesitan instrucciones claras y concisas. Una descripción rápida de lo que ves, lo que haces y lo que necesitas ayuda muchísimo. Saturar la radio con informes largos y ensayados ralentiza a todos y entierra lo más importante. Las emergencias, los cambios de condiciones y las necesidades urgentes merecen prioridad. Un lenguaje claro, calmado y unas pocas asignaciones sólidas superan cualquier guion perfecto.

La seguridad es la línea que no se cruza en nombre de la rapidez. “Hecho es mejor que perfecto” no significa equipo descuidado, control laxo o ignorar la relación riesgo-beneficio. Significa eliminar las demoras innecesarias, no los fundamentos que mantienen viva a la gente. Aun así puedes tomar decisiones rápidas sobre cuándo entrar, cuándo retirarte y cuándo pasar a operaciones defensivas. Esas decisiones deben basarse en lo que realmente estás viendo y en lo que el fuego puede darte en realidad.


El entrenamiento es donde esta actitud se construye o se rompe. Si la práctica se centra solo en ejercicios impecables, en cámara lenta, que se ven bien en video, las cuadrillas aprenderán a perseguir la perfección en lugar del desempeño sólido bajo presión. Cuando el entrenamiento te coloca en desordenes realistas tendidos ajustados, poca visibilidad, distribuciones extrañas, poco personal y un reloj que nunca se detiene aprendes a trabajar con lo que tienes y a seguir moviéndote. También aprendes que los errores son parte del proceso.


Acepta tus errores, porque así es como aprendes. No te castigues. Solo necesitas ser mejor hoy de lo que fuiste ayer. Tendrás tropiezos, a veces serios, pero si te mantienes dedicado, disciplinado y con la mente abierta, seguirás avanzando. Con el tiempo, esa constancia genera confianza, experiencia y credibilidad. Así es como te vuelves imparable.


José Musse

New York City


  • Facebook Basic Black
  • Twitter Basic Black

©1997 - 2025 DESASTRES.ORG

INCIDENT COMMANDER MAGAZINE

bottom of page