Iván Gordillo, nuevo jefe de la Alarco 60
- José Musse
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La Compañía de Bomberos Antonio Alarco 60 del Callao ha tenido buenos y malos jefes. La mayoría, mediocres. Iván Gordillo pertenece a una generación de bomberos que lo ha visto todo: Corrupción, denuncias, expulsiones, retornos bochornosos, nepotismo, abuso de poder, pugnas por puestos, robo de combustible y muchas actividades que poco tienen que ver con el rescate y los incendios, pero que forman parte de ese lado innombrable del Cuerpo de Bomberos del Perú.
Después de Ítalo Potestad Hurtado, sin lugar a dudas el mejor jefe que la Alarco 60 ha tenido, responsable y gestor del actual cuartel, solo puedo mencionar a Carlos Sáenz como otro de los grandes jefes que han dirigido la unidad. Carlos Sáenz es recordado como un jefe querido, justo y trabajador.
Iván Gordillo fue uno de los jóvenes bomberos que el viejo Ítalo formó y preparó personalmente. La labor que ahora enfrenta Gordillo no será fácil, pero ha tenido muchos ejemplos, buenos y malos, que lo ayudarán a decidir. Solo el tiempo dirá si toma el camino fácil o el difícil, pero correcto. El espacio que hoy ocupa Gordillo es único: está escribiendo su propio legado.
Personalmente, siempre he apreciado a Gordillo. Lo he visto como un hombre sencillo, sin arrogancias ni ínfulas vacías, pero con muchas ganas de aprender y muy trabajador. Claro, no lo he visto en casi treinta años, y la gente cambia.
José Musse
New York City





































































