• José Musse

La mística de Ponce La Jara


El bombero peruano es débil, es inseguro. Su política general es la lastima, demostrar lo mucho que sufren, lo difícil que lo tienen, la poca ayuda que reciben por su noble labor. Si se tratara de una relación hombre-mujer, el hombre asumirá un rol de fémina víctima, que se sacrifica y lleva adelante su labor, aun cuando el esposo la maltrata, ignora y es infiel.


Este es el Cuerpo de Bomberos del Perú de hoy y de ayer. No exige, no demanda, no lidera, no indica. Solo se sienta en un rincón, cruza las piernas mientras se dice así misma 𑁋que linda que soy𑁋, aunque todos la usan y maltratan. No hay dignidad, no hay carácter, no hay cojones.


Demasiadas décadas de jefes inútiles, incompetentes, pusilánimes y corruptos con el rabo de paja. Esos que con rabo fácil de quemar saben que no pueden ponerse bravos ante el poder de turno, porque les resucitan sus casos judiciales y los destierran por incómodos.


Dice el actual comandante de bomberos Ponce La Jara, que si el bombero recibe salario se irían muchos. Si, claro. Él no se ha ido. Ni jubilados se quieren ir. Hablan de pensión y tampoco renuncian, ni amenazan con irse. Irónico.


Me voy si pagan a los bomberos. Ese tipo de frases que se repiten y repiten sin pensar. Que no se sostienen con el mínimo análisis y que realmente esconde el miedo a la exigencia del público. Miedo de sentirse descubiertos que no dan la talla. Asi voluntarios no mas pe’, asi nadie exige y si nos dan cariño.


Dice Ponce La Jara, que hay mística. Me atrevo a preguntarle ¿Cuál es esa mística? La mística debe ser la falta hacer pruebas de antidoping, exámenes médicos, de aptitud física, no rendir físicamente. Debe ser condecorar a los que pusieron de rodillas la institución al poder político de turno. A los corruptos que él ha condecorado.


La mística que conozco bien es la de lavar los trapitos sucios en casa, que demostró ser parte de la cultura fallida de los bomberos peruanos. La mística de los bomberos que conozco es culpar a SEDAPAL por falta de agua y no aceptar que fallan en tácticas básicas, que ignoran las bases de la hidráulica aplicada a la protección contra incendios.


Ponce La Jara, en entrevista sostiene que ser bombero es su religión. Para llorar.


Esos jefes han creado una cultura institucional del besamanos, que será muy difícil de reemplazar. Supongo que habrá que traer varones ucranianos para que se construya un nuevo país. No por razones de blanquear la raza, sino por lo esencial de cambiar la mentalidad de luchadores contra la de perdedores. El peruano debe ser aguerrido y no contentarse con tan poco.


Los bomberos peruanos quieren seguir en su fantasía de llamarse voluntarios cuando hay salarios. Llaman a los bomberos conductores, choferes rentados. Han creado una categoría laboral que la OIT no reconoce, para vivir en su propio mundo de ficción. El mundo real y llamar las cosas por su nombre es demasiado. Imposible de manejar.


El bombero peruano está temeroso de la realidad. Es mucho y le abruma. La verdad libera al hombre, pero para los peruanos la verdad es una amenaza a las fantasías y al hecho que consuetudinariamente terminan creyéndose sus propias mentiras.


La ignorancia es atrevida y se abusa en un país de ciegos donde hacer crítica a los bomberos es imposible porque falta capacidad de análisis en la prensa.


Pero he visto cinco bomberos en otros países, con menos equipos y mayor dificultades hacer una y otra vez, lo que cien bomberos peruanos no pueden.



José Musse

Washington, DC.