• José Musse

Un pais incendiandose


Incendian campamentos mineros, bloquean el servicio de trenes, queman otro campamento minero, ayer el de Anabi. Bloquean carreteras, una historia que se repite una y otra vez. Pocas veces se ha visto como un país se autodestruye tan decisivamente y con tanta pasión para masificar la extrema pobreza.


Es cierto que muchas empresas mineras han fallado en sus programas de protección del medio ambiente, pero llevar el negocio minero al pánico y el entendimiento que el país no es un lugar para mantener negocios, es tan malo como lo primero y al suceder, toda la sociedad pierde.


Competir por inversiones extranjeras en sociedades donde prevalece el libre mercado y se protege el capitalismo, es ya difícil, para además convertirse en el polo destructor. Las ovejas negras que creen en la estatización de lo privado no generarán trabajo, ni siquiera empleo de mala calidad sino desempleo masivo.


Quien crea que es la visión socialista o comunista que se impone en la región desde Nicaragua a Tierra del Fuego se equivoca. No es comunismo lo que se persigue, no es socialismo o el beneficio de masas empobrecidas. Es la imposición de la anarquía y extrema pobreza para que bandas poderosas camufladas bajo ideologías y nombre de partidos políticos se hagan del poder para no soltarlo y se beneficien de las riquezas nacionales.


Si un grupo de cinco personas roba un banco son delincuentes, pero si esos cinco dicen ser de un partido político, no son delincuentes sino luchadores sociales.


Estos delincuentes que fingen ser políticos saben bien que esas ideologías que proclaman no sirven más que para aglutinar gente desesperada. Que su objetivo real es la explotación de los recursos nacionales al máximo con mínima oposición. Esos recursos incluyen la exportación de drogas que tanto beneficio ha dado a los carteles colombianos y Cuba. Toda guerra es económica, esta no es la excepción.


Empiezan hacerse del poder por formas democráticas y demuelen todo. Hasta que el control de todo esté en manos de los autócratas y no coma pan el que no obedece. Nunca antes los más pobres del país han sido los tontos más útiles.


Un país quemándose es la primera etapa, pero una vez que solo queda humo es poco lo que se puede hacer.


José Musse

New York City.


Foto: PNP.