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Regresando a B-60, II parte


La grandeza de Italo Potesta Hurtado es fácil de entender cuando uno ve el cuartel que encontró y el que dejó. En dos años de gestión transformó la vida de todos los bomberos de la 60 para siempre y amplió la visión de los bomberos del país. Fue la primera licitación pública y se hizo en circunstancias especiales. La Salvador Lima 10 había perdido la infraestructura del cuartel, avejentado, no tuvieron más opción que demoler. La Italia 5, quería forzar fondos para su nuevo cuartel, que se había mudado a un nuevo lote. Dos centenarias e históricos cuarteles de bomberos necesitaban urgentemente un nuevo edificio.


Una tradicional y antigua compañía de bomberos en pleno corazón de Lima, una de las primeras unidades para proteger Palacio de Gobierno, con héroes en su haber como los de Plumereros. Otra compañía, la Italia 5, pura historia chalaca y con un ex alcalde entre sus activos comandantes. Virgilio Airaldi Panettiere, un bombero muy influyente. Pero fue la 60, una compañía con solo 15 años de vida, sin ningún nombre importante, sin ningún héroe y sin nada en su historial que la haga importante, el cuartel que se construyó primero.


La hazaña fue del lobby y de las extraordinarias prácticas de relaciones públicas que hizo el entonces Capitán CBP Italo Potesta. Un bombero que mostraba maestría balanceando muy bien el amor institucional, la mística de bombero y la política interna.


Cuando uno le preguntaba cuál fue su mayor reto como capitán de bomberos al comando de la Alarco 60 y la construcción del nuevo cuartel, señalaba a Mario Potestá Bastante como el principal escollo u obstáculo que siempre tuvo. La antipatía entre ellos nunca cambiaría. Un día se quejó conmigo que el comandante Mario Potestá Bastante le llamó y le dijo que necesitaba ayuda porque su hijo tenía problemas y el psicólogo le había dicho que la única forma de resolverlo era ascendiendo al niño a Teniente.


Creo que esta riña entre Mario Potestá Bastante, era porque aunque este tenía más educación y jerarquía, nunca tuvo logros y contribuciones como los del viejo Italo. Que además era popular y querido. El otro, más allá de formar una empresa para lucrar de su oficio de bombero y dictar clases, nunca pasó. Ni siquiera fue conocido por su manejo de emergencias reales. Puro aire, poca esencia.


Cuando uno compara la vida y carrera de ambos. Uno ve la diferencia abismal. Italo Potestá era mucho más bombero, más eficiente y me atreveria a decir, mil veces mejor ser humano.


El cuartel de bomberos de la Alarco 60, era llamada por sus propios bomberos como la Casita de bomberos o la pequeña casita. Simple, simplona la verdad. Básica, nada de lujos. Pero sin ningún problema estructural. Pudo estar así por décadas. Nuestro motto, encontró a su mejor promotor en Italo Potestá Nacimos grandes, para ser grandes. Describe eso. Una compañía de bomberos joven con muchas aspiraciones y sueños.


Italo Potestá fue modesto con sus logros. Sinceramente honesto, no de los que pretenden ser humildes, sino de los que son de corazón. No recuerdo ufanarse de sus logros. Lo que sí me contó es que el entonces comandante general CBP Waldo Olivos Villarreal le preguntó porque en la placa de inauguración no estaba su nombre, como gestor y jefe de compañía de bomberos y su respuesta fue. No lo creí oportuno.


Capitan CBP Italo Potesta Hurtado al lado del Teniente CBP Roque Camargo Rivera (ambos fallecidos) durante la demolición del antiguo cuartel. Al día siguiente, la constructora OBRIC tomaria posesión del terreno.

Capitán CBP Italo Potestá Hurtado escuchando al Brigadier General CBP Waldo Olivos Villareal. El Comandante general se envolvió directamente en la construcción del nuevo cuartel.


Italo fue muy bueno haciendo lobby y política. Pero nunca uso a la gente como muchos otros lo hacen. Muchos años después, caído en desgracia y enfermo Waldo Olivos Villarreal, él solía visitarlo. Lo que habla mucho de la calidad humana de Italo Potestá. Siempre le mostró su gratitud por el apoyo en la construcción del cuartel.



Algunas memorias


En la B-60 digital hay una pizarra acrílica, como originalmente existió en ese lugar. Fue uno de los objetos que más significado tienen para mí y que a larga me dio el respaldo que necesitaba para progresar como bombero y que explique en el 2005 en un artículo titulado Una calculadora para los incendios. Como jefe de instrucción, use esa pizarra después de cada incendio para explicar lo que se debió hacer. Grafique ubicación de unidades, incluyendo las necesidades hidráulicas para el control de incendios. Litros por minuto, presión de bombas, pérdidas por fricción, presión de pitones, etc. Esa pizarra virtual tiene uno de mis tantos gráficos que hice en mi vida cuando enseñaba tácticas de combate de incendios e hidráulica de incendios. Entrené varias promociones en el Callao y colaboré en el entrenamiento de bomberos en Lima, todavía mantengo contacto con varios de mis ex alumnos.


Esa pizarra significó mucho en mi vida bomberil. La usaba sutilmente para combatir el status quo, que lanzar agua a la diabla y de ubicar unidades bomberiles según le apunta la nariz al que estaba en la escena no era correcto ni profesional. En aquellos días usaba una tabla hidráulica de las bombas Hale y una pequeña calculadora de bolsillo que usaba en los incendios para administrar el agua. No sin soportar las burlas de mis propios compañeros. Me dijeron que en los incendios no hay tiempo para eso. A lo que les respondía, ¿no hay tiempo para pensar?


Me dio pena saber que la biblioteca no existe. Ahí dejé un manual que explicaba a las futuras generaciones las fórmulas básicas y simples de hidráulica aplicada a la protección contra incendios, supongo que desapareció. No sé las razones por las cuales la sección operaciones o servicios de un cuartel debe reemplazar una biblioteca. La verdad es que lo encuentro perturbador. La educación es lo único que nos mejora, una biblioteca es piedra angular del desarrollo.


Pequeñas observaciones sobre el cuartel


Perú es un país catolico, predominantemente cristiano. La Virgen de Fátima ha sido una figura esencial en nuestra historia como unidad bomberil. Todavía conservo la medalla con su imagen que nos regaló el Comité de Damas de la Alarco 60. Veo que las bancas de parque que trajo el comandante Italo Potestá le dan la espalda a la Virgen Maria, lo que es totalmente inapropiado. Hice las correcciones en la versión digital y era como estaba en un principio.


Según las fotos que se vea, el jardín luce descuidado. En unas más que otras. Desconozco el estado actual. Siendo el lugar que alberga a la Virgen de Fátima, es un agravio. Teniendo un alto número de mujeres bomberos en la compañía, una decepción. Se espera esos detalles más del género femenino. Un hombre le da una casa a una mujer y esta la convierte en un hogar.


El hidrante lo trajo un grupo de bomberos luego de un incidente donde un automóvil lo había tumbado. En general miraba hacia la sala de máquinas, ahora está dirigido hacia la Virgen Maria. Los nuevos aspirantes debían operar y abastecer los autobombas. Lo que nunca sería posible pues era un hidrante sin conexiones plantado en el jardín. Era divertido, nada mas que agregar.


Nunca pensé que la tecnología 3D y realidad virtual que comencé a usar para entrenar bomberos sería usada para recrear digitalmente el antiguo y nuevo cuartel de la Alarco 60, pero no se me ha ocurrido mejor forma de homenaje al comandante Italo Potestá Hurtado.


José Musse

New York City