• José Musse

Duilio, Mario y el diablo


No me queda ninguna duda que Duilio se fue al infierno. No lo disfruto, pero sí alivia saber que la justicia divina llega cuando la del hombre falla. Un hombre sabio me dijo un día. Toda las religiones se resumen en un solo principio ━no hagas daño━ Entonces, el religioso comenzó a caminar conmigo mientras veía el piso y reflexionaba. Dios no condena la guerra, condena el odio. Denuncia la falta de piedad, los corazones oscuros, los actos de egoísmo.


Duilio hizo daño con el único propósito de alinearse con su tio. Fue un mediocre abogado, un segundón sin voz propia, el síseñor peruano por excelencia. El tío que lleva apellido de tallarines. Uno de esos psicópatas que dañan las estructuras de salud de las organizaciones para que en lugar de servir al país, les sirva a él. El cacique mediocre que no crea su propia empresa, sino que se apodera de una organización del estado y la hace su chacra, la sangra como parásito. Comprando o destruyendo adversarios. Cambiando leyes y organizaciones no para mejorar el trabajo, sino para asegurar una posición de dominio. Cualquiera que amenace su posición de poder debe ser eliminado. Compras a Zapata, basura para los bomberos, carencias para los peruanos.


Casaretto no ha sido diferente, es un trepador innato, su única forma de destacar en la vida es prenderse como lapa a una posición en el estado peruano. Hay tantas sombras, acusaciones, denuncias de corrupción y en general suciedad alrededor de él que ahora que se ha recuperado de Covid-19, y ha vuelto a nacer, me pregunto si hará algo diferente. Todos merecemos una segunda oportunidad, no todos lo logran. Ciertamente su amigo Duilio no la tuvo, descendió a los infiernos y nunca escapó. Mario, el Cuerpo es una mierda y tienes mucho que ver con eso. Por seguro, el diablo no da oportunidades, solo Dios. ¿Qué harás ahora?


José Musse

New York City

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