• José Musse

Bomberos peruanos se robaron vacunas


Se vacunaron los bomberos peruanos, se vacunaron bomberos que habían desaparecido del servicio activo, se vacunaron aquellos que dejaron de asistir al servicio de emergencia, se vacunaron bomberos expulsados.


Todo basado en un padrón mal hecho, sin pies ni cabeza, seguramente con esa misma intención de inflar las listas de personal para comprar más. Más dinero en compras, más dinero para repartir. Instituciones endémicamente corruptas siempre lanzarán anzuelos a otros para que se envuelvan en actos incorrectos y con ellos en el bolsillo, no pueden hablar.


Un bombero que no debió vacunarse y se vacunó, ya tiene un favor que pagar con ferviente gratitud. Se paga con silencio, con mirar a otro lado. Tampoco puede quejarse de la mala administración de recursos, porque le recordarán como se favoreció de esa mala administración.


Quien toma algo que no es para uno, roba. No solo se roban objetos, también se roban oportunidades. En este caso los bomberos peruanos robaron las dos.


Las sociedades alrededor del mundo han estado honrando a sus médicos, enfermeros, bomberos, policías que dentro de esta emergencia global de salud han dado la cara, arriesgando su vida por otros. En New York ningún bombero jubilado se vacunó en forma preferencial. En Perú, empezó una élite de 400, encabezada por el presidente.


Vivir en sociedad significa entender el valor comunitario. No hay un yo que sea más importante que un nosotros. Los bomberos peruanos se están llenando y asumiendo privilegios que los hace cada vez más lejanos del servicio humanitario y dejan vacío su motto de Dios, Patria y Humanidad.


Hubo una época en que el honor y las palabras eran importantes. Hubo una época en que los hombres que sentían en entredicho su reputación se retaban a duelo. Donde una conversación entre hombres, era una conversación entre caballeros. Estrechar la mano y hacer lo correcto era la norma. Una época en que un bombero peruano en la guerra con España gritaba en pleno bombardeo del Callao 𑁋Me toca a mi, porque soy peruano!𑁋


Siempre he tratado de imaginar el dolor de la viuda del coronel Francisco Bolognesi al ver a sus dos hijos marchar hacia la defensa de Lima, sabiendo que quizá también los perdería. Una mujer que no se había recuperado de la muerte de su esposo, ahora enfrentaba la desaparición de la familia. La historia no registró que doña María Josefa tratara de impedir a sus hijos cumplir con los deberes sagrados que inmolaron a su esposo. Lo que sí ha registrado la historia es que llevo el duelo de sus hijos Enrique, Augusto y su esposo en silencio, encomendada al pedido del coronel Bolognesi que le escribió en su última carta 𑁋Nunca reclames nada para que no crean que mi deber tuvo precio𑁋


Los bomberos peruanos ya nos cobraron el precio de su deber. Gracias comandante Ponce La Jara, a estas alturas es imposible esperar algo mejor de usted. Un ejército siempre se moldea al reflejo de sus generales.


José Musse

New York City


Foto: Wikipedia.

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