• José Musse

Milagro en Manhattan


Los ataques del 11 de septiembre dejaron a los neoyorquinos con un duelo permanente, cualquier invocación que tuviera con aviones o vuelos, generaba tristezas. Lo veías en los rostros.


Aunque me convertí en residente de esta hermosa ciudad años después del ataque terrorista podías darte cuenta de la cicatriz.


Mi primer trabajo fue en Wall Street y todos los días camino a la oficina podía ver Ground Zero. La tierra abierta, resanada para evitar que el río Hudson ahogara Manhattan. Los restos de las vigas de los sótanos de las Torres Gemelas eran visibles a primera vista.


Trabajaba en una corporación que había existido en el mismo World Trade Center. Varios de los empleados que conocí, habían estado ese fatídico día. Eran testimonios vivientes de la buena suerte y de saberse con buena suerte. Las historias que me contaron un día las recopilaré en otro artículo.


Una tarde mi esposa me llamó muy intranquila cuando estaba en el trabajo, mi esposa nunca ha gustado de Downtown, se refiere a la zona como ⎯⎯el cementerio⎯⎯ Por varios años las noticias han dado cuenta de ocasionales descubrimientos de huesos humanos en los techos de los rascacielos de la zona. Cuando la conocí, ella trabajaba en Midtown, en la calle 57. Mejor conocida como la calle de los billonarios. Los más lujosos rascacielos del mundo con vista a Central Park. Pero a mi me encanta Downtown, hay historia en sus calles. Washington estuvo ahí, gobernó el país desde ahí. Bares que existen desde la época de los piratas, ahí tuvo su residencia el famoso Capitán Kidd. Conocí los lugares donde se vendían esclavos y está el Titanic Memorial, entre miles de otros detalles históricos que impactaron el mundo.


Ella estaba preocupada por mi seguridad. Había un avión de pasajeros dando vueltas en Downtown Manhattan, perseguido por otro vehículo aéreo de la Fuerza Aérea. La noticia estaba en todas partes. Las alarmas se habían activado, el miedo también. Yo solo sentía curiosidad, salí a buscar ese avión pero nunca lo ví.


Para los noticieros de la noche, el misterioso avión fue revelado y los neoyorquinos estaban furiosos. El avión presidencial, un Jumbo 747 estaba siendo fotografiado para el calendario oficial de la Casa Blanca. No estaba siendo perseguido por un vehículo de la Fuerza Aérea, estaba siendo fotografiado desde el. El alcalde y sus residentes acusaron a la Casa Blanca de insensibles e irresponsables. Las fotos del avión presidencial sobrevolando la Estatua de la Libertad rechazadas.


No mucho tiempo después, estaba trabajando un fin de semana, cuando los restos del edificio que fue la sede del Deutsche Bank se incendió. Ese edificio fue parcialmente destruido por los ataques terroristas. Salí a ver el fuego, el edificio en ruinas y abandonado estaba ahora bajo dos alarmas.No se veía ni humo, así que regresé a reanudar mis labores. En la tarde se anunció que dos bomberos neoyorquinos perdieron su vida en ese siniestro. Me rompió el corazón.


El ataque terrorista del 2001, seguía matando gente no solo con cáncer sino con fuego.


Para el 15 de enero 2009 cuando otra vez sonó la alarma de un avión de pasajeros en problemas, esta vez la noticia era increíble. Un avión de pasajeros había caído en el río Hudson. Era el vuelo 1549 de US Airways y el incidente pronto fue llamado Milagro en el Hudson.


Mientras los neoyorquinos se preparaban para el impacto emocional de escuchar la cifra de cientos de muertes, la noticias de que todos habían sobrevivido dio una inesperada alegría. La ciudad explotó en felicidad y desde ahí nunca más los aviones significaron muerte o duelo, sino victoria.


El vuelo del Airbus 320 y la hazaña del Capitán Chesley Sullenberger cambió esta ciudad para siempre, la devolvió a la normalidad.


El rescate de los Ferris durante el incidente del 15 de enero del 2009, quizá sea el mejor ejemplo de cómo esta ciudad es resilient. Todos los que pudieron se volcaron ayudar, durante el 11S, esta ciudad fue obligada a mirar sin poder hacer nada. Esta vez el rescate de vidas estaba en poder de la gente, en este caso representada por los capitanes de los ferris, helicópteros de la policía, bomberos y personal sanitario que atendió en los hospitales..


Ayer se conmemoró un aniversario mas de la hazaña del Capitán Sullenberger y New York finalmente hizo catarsis y desde ahí solo ha sido mejor cada año.


Covid 19 ha golpeado esta ciudad, que en un momento fue el epicentro de la pandemia en Estados Unidos, pero sus habitantes sabían y saben que saldrán adelante.



José Musse

New York