• José Musse

Desquitarse de la vida


No creo en la venganza. Siempre he visto cómo las personas que obran mal terminan consumidas por su propio veneno y odio. La envidia, los celos son el ácido más poderoso que puede consumir un alma y siempre es el alma del envidioso la que queda en cenizas.


En mi vida, me he tropezado con mucha gente tóxica, mi única reacción es alejarme e ignorar.

En lo que sí creo es en desquitarse de la vida. Hay cosas que pasan en la vida de toda persona que no resultan más que un trago amargo, pero bien enfocado es un revitalizador y pueden ser fuente de inspiración.


Cuando llegue a los EE.UU., trabajé en un lugar donde los sistemas de liderazgo eran totalmente deficientes y hasta diría enfermos, ninguna de mis propuestas para mejorar la gerencia fue tomada, ninguna de mis ideas y sugerencias fue aprobada, ni siquiera cuando llevé mis propuestas hasta el presidente de la compañía en Woodland, Texas.


Solo me quede el tiempo necesario para aprender lo que tenía que aprender y saltar a una mejor compañía. Tiempo después estaba en una mejor posición laboral. En mi primer día de trabajo, tomé un taxi en Manhattan y de todas las rutas que pudo tomar en la ciudad de los rascacielos 𑁋sin indicación mía𑁋 pasó el taxi frente a la oficina de mi anterior empleador, que estaba en una bocacalle poco transitada. No se cual podría ser el número de las posibilidades estadísticas de que ello ocurriera, pero lo tomé como una señal del cielo. Era mi desquite de las malas pasadas de la vida.


Con los ataques a New York el 11 de septiembre del 2001, todos tenían una opinión de lo que debería ser el nuevo World Trade Center. Unos creían que debía ser un enorme parque que recuerde a las víctimas, otros en construir un super rascacielos. Poco a poco las ideas arquitectónicas y urbanísticas iban avanzando. Famosos arquitectos como Rafael Viñoly y Santiago Calatrava presentaron gigantescos proyectos. La idea de un parque que recordara a las víctimas cedió a crear un lugar mejor, más grande y más espectacular. A los residentes de esta ciudad les gusta desquitarse de las malas pasadas de la vida. Lo que hay hoy donde se erigieron las torres gemelas es mejor y muestra mayor grandiosidad.


Un cigarrillo abandonado en una tienda de muebles en el 1807 Savannah Highway en Charleston en Carolina del Sur destruyó un edificio que no contaba con rociadores automáticos y se llevó la vida de 9 bomberos al colapsar parcialmente la estructura. La autopsia de los bomberos reveló que no murieron por el colapso, sino por quemaduras y sofocación. Lo que recuerda cómo murieron varios de los bomberos de Lima en el incendio de la calle Plumereros.


En el país la tragedia del 18 de junio del 2007 fue llamada y conocida como Charleston 9. Algunos de los bomberos contaban con 32 años de experiencia y otros con tan poco como año y medio en el servicio de bomberos. Hoy, al lado de lo que fue la escena más mortífera de incendio en los Estados Unidos después del 11S, hay un parque que recuerda a sus víctimas y se erige también la Estación de Bomberos 11 del Departamento de Bomberos de Charleston.


Y, es que los bomberos de Charleston también creen que hay que desquitarse de las malas pasadas de la vida.


José Musse

New York City


Fotp: George Becker