• José Musse

La noche que el fuego se vengó del hidrante

Updated: Nov 8


Siempre le he enseñado dos recurrentes lecciones a mis alumnos. Si corren, asegúrense de correr en la dirección correcta. Recuerdo una orden urgente de evacuación y descubrir que todos desfilaron al frente de un coche bomba. Precisamente lo que había generado la orden de evacuación.


La segunda, siempre asegurarse de estar en el lado correcto de la historia. La primera requiere rápida acción, la otra es más compleja porque requiere visión e inteligencia para determinar cuál es la mejor decisión. Cuando empecé a introducir el Sistema de Comando de incidencia en América Latina en 1997, un grupo de bomberos aeroportuarios del Jorge Chavez lo rechazaron y me dijeron que era inaplicable, pues ellos debían cumplir y seguir las recomendaciones de la OACI. Les dije que esto era tan nuevo que tomaría tiempo en llegar a divulgarse en los manuales de otras instituciones, pero era el futuro para toda respuesta a emergencias. Otro grupo de bomberos del Banco Continental de Lima, con Ricardo Cajo a la cabeza, tomaron posición similar. Uno de ellos trajo a una de mis clases el libro Fundamentos Esenciales de la Lucha contra Incendios del IFSTA y me dijeron que si no estaba ahí, eso no era para los servicios de bomberos. Nuevamente, les dije que esto salía recién del horno del FEMA y tomaría tiempo en llegar a otros textos. Lo sabía con certeza porque trabajaba con David T. Crews (CEM), que estaba en Planificación del FEMA y con quien hoy en día sigo en contacto. Ciertamente, en la siguiente edición del IFSTA, ahí estaba, el nuevo Sistema de Comando de Incidencias.


Puede ser política interna del departamento, como apoyar a un particular oficial, escoger un sistema de trabajo, crear equipos humanos, seleccionar la adecuada currícula académica para el servicio de bomberos, etc.


Estar en el lado correcto de la historia es en mi opinión clave del éxito profesional. No me imagino nada más vergonzoso que saber que robaron en una comisaría de policía o que se incendió un cuartel de bomberos. Algo lamentable, pero no tan extraño ni insólito. Hace unos días hubo una explosión e incendio en el cuartel de Salto de los bomberos voluntarios en Argentina. Hace poco informamos en esta revista que una unidad de bomberos en República Dominicana acudió a la respuesta de un incendio sin agua.


Parece que la historia es muy caprichosa y puede jugarnos bromas muy pesadas. El inventor del hidrante de incendios, el invento más útil y que ha salvado más vidas y propiedades en la historia de la humanidad, es totalmente desconocido. El registro de su invento y patente se perdió en un incendio.


La patente 909 entregada a John Jorden en 1838 describe la mejora del hidrante. Desafortunadamente, la oficina de patente fue totalmente destruida en 1836 y la identidad del verdadero inventor es un misterio. Muchos investigadores creen que el inventor fue Frederick Graff, Jefe de Ingenieros del Servicio de Agua y Alcantarillado de Filadelfia en 1801.


Luego del incendio en la oficina de patentes, donde se afirma que no había hidrantes cerca, se destruyeron 9.957 patentes y solo se pudieron restaurar 2.845. Por ello, la verdadera identidad del inventor del hidrante es desconocida.


Tristemente esa noche del 15 de diciembre de 1836, la Oficina de Patente de EE.UU., no estuvo en el lado correcto de la historia y dejó que el fuego consumara su venganza contra el hidrante.



José Musse

New York City



Foto: KML