LA HISTORIA

Es importante estudiar y conocer nuestra historia, no solo para conocer nuestras raíces y orígenes, sino por que conocerla puede fortalecer nuestro espíritu y aún mejorarlo, es indispensable conocer desde un punto analítico y crítico lo que ocurrió. Decía Juan Bautista Vivo, la historia es; corsi ricorsi. Es decir tiende a repetirse, una y otra vez, como un dialelo. La historia es por tanto una valiosa herramienta para gestionar nuestro futuro, no nos dice tan solo lo que hicimos y como actuamos, sino advierte de los riesgos, errores y aciertos pasados. Es necesario que este registro sea impecable, sin apasionamientos, comprometido con la veracidad.


INICIO DEL BOMBERISMO PERUANO

Grabado de barcos piratas bombardeando el Puerto de Paita.(1780) Era común durante la Colonia el ataque,  saqueo e incendios de las ciudades costeras de Perú.

Los incendios han sido recurrentes en la historia de Perú. Este grabado recuerda el ataque e incendio de Paita por piratas y corsarios. Aunque durante la administración del Virrey del Perú don Manuel Amat y Juniet, fue de bastante calma, en 1776, expidió un decreto por el cual ante la alarma de incendio debían presentarse las fuerzas militares del Real Felipe, que en aquella época era el bastión más poderoso de las colonias españolas en Las Américas. También al toque de las campanas de las iglesias, debían acudir los maestros carpinteros, aguadores, albañiles y aprendices. Bajo pena de multa sino lo hiciesen. El agua existía en abundancia y se llevaba a mano, las edificaciones eran de primerísima calidad en el Centro de la ciudad, aunque no guardaban esta relación las viviendas de las cercanías. Según las estampas que se han conservado de la época y que son un legado invalorable del artista Juan Mauricio Ruggendas.

Durante la ocurrencia de incendios, todos los vecinos colaboraban con su extinción, desde asequias acarreaban sus baldes y otros utensilios y desde allí enfrentaban el fuego, fue así, como los incendios que ocurrían con regularidad eran dominados y en otras ocasiones no. Pero el 20 de setiembre de 1846 un fuego de grandes proporciones puso a prueba la voluntad del gobierno para solucionar este problema de la mejor forma, y así, un año después, el 23 de marzo de 1847 el doctor Manuel Pérez de Tudela, Ministro de Gobierno, solicitaba al Prior y Cónsules del Tribunal del Consulado, la contratación con la Casa Barreda y Rodrigo dos bombas de gran capacidad, que se sumarían a las tres que por intermedio de esa misma casa comercial ya habían sido contratadas para su construcción en Europa y que se encontraban en viaje al Perú. Sin embargo, el Gobierno quiso de buen espíritu que esto solucionara el problema de los incendios y para tal efecto, el 14 de febrero de 1847 contrató la adquisición de un total de 42 de estas máquinas las que serían distribuidas convenientemente en cada localidad según se requiriese. El Presidente don Ramón Castilla y su dinámico Ministro don Manuel del Río, fueron quizás los que más ímpetu mostraron para la compra de estas bombas y dispusieron para ello, la suma proveniente de los arbitrios.

EL GOBIERNO Y LA PREVENCION DE INCENDIOS

Pintura del Mariscal don Agustín Gamarra, dictó la primera medida de prevención de incendios de la historia republicana.

El Reglamento de Policía que se dictó en Huancayo por el Mariscal don Agustín Gamarra (foto), el 11 de noviembre de 1839, y que refrenda don Benito Lazo, contempla lo referente a incendios en el capitulo 7, prohibiéndose todo aquello que pudiera dar inicio a incendios, dadas las dificultades que existía para combatirlo con eficacia, se busco evitar accidentes o condiciones que harían un fuego violento.

Así, se fijaron multas para todo aquel que fuera sorprendido lanzando cohetecillos y se establecieron restricciones a las fraguas y hornos de fundición. En su artículo 104 se lee "Para auxiliar al Intendente de Policía y a sus subalternos, cortar o apagar incendios, o contener cualquier inundación, están obligados los carpinteros, herreros, albañiles y aguadores, a concurrir con los instrumentos de su oficio, y a tener los pulperos y bodegueros un garabato, dos barretas, una escalera y dos baldes de cuero a disposición de los agentes de policía, que serán responsables de devolverlos luego que acaben de servirse de ellos" Aquí no solo se repitió la ordenanza de Amat, que en estas fechas no tenia validez, pues obedecía a tiempo de la Colonia, sino que además de rescatarse su articulado, se mejoró.

PRIMERO: BOMBEROS PROFESIONALES

El Gran Mariscal Castilla, ya había dado cuenta que toda la instrumentación proveniente de Europa requeriría de una organización pública adecuadamente organizada y estructurada. Pero ya antes, el 7 de octubre de 1845, y siendo Ministro don Miguel del Carpio, se dispuso la organización de un Cuerpo de Bomberos, que lo compondrían 50 hombres de la columna de policía, a los cuales se les instruiría debidamente respecto a las obligaciones que les competía, en caso de siniestro. Esta columna estaría bajo las órdenes del Intendente de Policía. Esta disposición se cumplió totalmente el 2 de octubre de 1847, fecha en que el Ministro de Gobierno ofició al Prefecto del Departamento, ordenándole creara un Proyecto de Reglamento de Bombas contra Incendio. Cabe resaltar que este cuerpo de bomberos rentado, tenía bases sólidas y reglamento de procedimientos.

Foto de don Juan Manuel Del Mar, quien firmó el importante documento proyecto de reglamento del servicio de bomberos integrado por una rama especial de 50 hombres de la policia (3 de noviembre 1855). Asumió la Presidencia de la República cuando Castilla dirigió la campaña contra Ecuador.
Foto de la Capilla de La Merced en Huancayo, donde se diera la importante ley del servicio de incendios rentado, la favorable ley se dió en este recinto a razón de que se había reunido en la época el Congreso que dió la Constitución Conservadora de 1839

En 1849 un incendio en los Almacenes Generales de Aduanas, azota el Callao y su extinción requirió varios días, la altura de las llamas eran formidables, según las crónicas, la intensa humareda pudo apreciarse desde las murallas de Lima. Este incendio fue atendido por los Regimientos "Granaderos" y "Callao", teniendo que utilizar agua de mar para lograr su control. Las pérdidas económicas y su impacto en el comercio se sintió por varios años. Esta ocurrencia aceleró el proceso de dotar a la ciudad de mejor protección contra el fuego.

Luego de varios incendios más, aunque menores, el 1 de octubre de 1855 El Intendente de la Policía, Coronel Francisco Reyna, junto con el Prefecto General José María Raygada, establecen con un grupo de jóvenes empleados de las Agencias de Aduana y Comercio la "Compañía Reyna Nro. 1", poco tiempo después problemas surgidos en su seno, hace que un grupo de pescadores se separe y forme la "Compañía de Bomberos Playeros", que contaba con 46 miembros, aunque como organizaciones, no tuvieron mayor duración en el tiempo y que sin embargo contaban con un Reglamento de 10 artículos. El Reglamento del gobierno que hacemos referencia y que señalaba que no se podía exceder de los 100 miembros, fue refrendado el 3 de noviembre de 1855 por el entonces Ministro don Juan Manuel del Mar y en él se denominaba a estas estaciones de salvadores Compañías de hachas ganchos y escaleras y que después fuera cambiado por el de Cía. de Bomberos. La resolución suprema, con la rúbrica de don Manuel del Mar, a la letra dice: "Siendo de imperiosa y urgente necesidad el establecimiento de una Compañía de Bomberos, que preste pronto y eficaces auxilios en caso de incendio: apruébase el Reglamento que con tal objeto ha formado el Intendente de Policía del Callao y las propuestas que remite para oficiales de dicha Compañía. En consecuencia, nómbrase Capitán de ella a don Guillermo Higginson, para primer teniente a don Cristóbal Conroy, para segundo a don Julio Rabinet, para tercero a don José María Pérez, para cuarto a don Carlos Freundt y para tesorero a don Guillermo Smith" Como ya es conocido, la vida de estas Cías. de Bomberos, no fue muy larga y poco a poco fue decayendo.

Nuevamente un incendio alarma a la colectividad, el 30 de noviembre de 1860 el fuego, las explosiones y griteríos hacen necesaria la evacuación de los vecinos. Un pavoroso incendio en el molino a vapor "Moller Moore & Cia" cambiaría la historia contra incendios del país. El pánico esta vez era muy difícil de borrar y empresarios peruanos y extranjeros coincidieron en la necesidad de buscar una solución definitiva, se reunieron en el Çolville & Rawson, que luego existió con el nombre de "Librería Colville" ubicada en la segunda cuadra de la calle Constitución, en el Callao.

Decidiendo fundar el 5 de diciembre de1860, la "Compañía Independiente Chalaca Nro. 1", fusionándose en 1868 con el "Club Social Deportivo Unión", convirtiéndose en la Decana y Benemérita Compañía Nacional de Bomberos Unión Chalaca Nro. 1, como se le conocería años después. El nombre esta lleno de curiosas anécdotas, que nos parece oportuno recodarle a lector, pues bien pudo haber sido el nombre de la primer Compañía de bomberos el de "Amazonas" en homenaje y reconocimiento al rio que serpentea por nuestra selva, pero también pudo haber sido "Mozambala" en nombre de la femina casquivana y sensual que termina en los brazos de su elegido.

Las tropas chilenas incendiando el pueblo de Los Chorrillos, El Barranco y Miraflores en 1881. Una pintura de la época relata como las fuerzas peruanas resistieron muchos después de perderse los reductos, trasladándose la batalla a la ciudad.

No se conoce exactamente que pasó con la organización profesional integrada por 50 policías, pero todo indica que mayor énfasis lograrían las organizaciones voluntarias, integradas por prestigiosos miembros de la comunidad, muchos de ellos empresarios e industriales italianos, franceses, españoles, alemanes, que pudieron darle a sus organizaciones privadas, mayor fortaleza, solvencia y capacidad de respuesta, dado que no dependían de la pesada burocracia estatal. Aunque esta claro que la policía y en especial su Intendente tuvieron mucho que ver, recordemos que la más antigua bomba que se conserva en Callao, lleva el nombre del Intendente Reyna, por ello, es posible y solo especulamos, que aunque inicialmente, se ordenó crear una organización profesional, que era más una rama policial, totalmente rentada, finalmente si existió, fue de efímera existencia, lo más probable es que haya sido mixta y que los policías acostumbrados a una mayor disciplina y orden, no hayan sabido conjugarse con los civiles, esto pudo haber generado mucha disconformidad, otra teoría es la probabilidad de que los policías se hayan reservado los mejores cargos y hayan relegado en su trato a los demás voluntarios. Es probable que de haber continuado en armonia, el actual Cuerpo General de Bomberos Voluntarios, hubiera sido muy similar a la actual organización argentina.

"La Merced", es una palabra que sin mayor vinculación histórica, en diferentes momentos ha tenido un profundo significado en la vida del bomberismo peruano, La Torre de La Merced y la consagración del primer martir. Iglesia de La Merced de Lima, donde pereciera el bombero Juan Berninzoni de la Roma Nro. 2, el 10 de diciembre de 1870.

Fotos: La Plaza de Armas del pueblo Los Chorrillos, antes de la batalla y días despúes del 13 de enero de 1881, el Morro Solar, sirve de fondo. Las fuerzas chilenas embrutecidas arremetieron contra la población civil, violando mujeres, asesinando ancianos y niños, inclusive fusilando a 13 bomberos garibaldinos. La indignación y conmoción que produjo tal barbarie decidió la intervención del contralmirante fránces Petit Thouars. Hoy, la historia, lo reconoce como el hombre que evitó que Lima fuera incendiada.

CONSOLIDACIÓN DEL BOMBERISMO

Inmediatamente después de fundarse la Chalaca, las colonias, francesa, italiana, inglesa, española y alemana, como ya hemos narrado, fundan sus propias instituciones de salvataje. Aquí la historia, no hemos podido documentarla por completo, pero parecería que la "Compañía de Bomberos Ibéria o Ibérica" fundada mucho después del Combate del 2 de Mayo de 1866, integrada por españoles, rápidamente se extinguió, no sin antes contribuir en el martirologío nacional.

Parecería que se han pérdido en el tiempo el nombre de las Compañías de bomberos de las colonia alemana, lo que es cierto es que estas dejaron de existir cuando Peru declaró la guerra a Alemania en 1914. Mejor suerte corrieron las compañías italianas, pues durante la Segunda Guerra Mundial, habían ganado reconocido prestigió y escogieron el camino de nacionalizarse. 

Foto: Mariscal Andrés Avelino Cáceres, luego de la Guerra del Pacífico y de su aguerrida resistencia asumió la Presidencia de la República.

Según relata el Comandante René Malatestá Briceño, en su libro "Semblanza de la Compañía Nacional de Bomberos Voluntarios Garibaldi Nro. 3" , en las asambleas de 1939, se decidió en parte, por la incomprensive actitud de algunos socios de nombrar un Directorio, netamente de italianos, aunque estos no comprendian de técnica bomberil y probablemente tampoco conocían que ese camino era imposible, decidieron así, consolidar su nacionalización en 1942.

INCENDIO DE CHORRILLOS Y BARRANCO PUDO EVITARSE

El Coronel don Andrés Avelino Cáceres Dorregaray, probablemente pudo evitar el incendio del pueblo Los Chorrillos, El Barranco y el fusilamiento de los bomberos garibaldinos, si el Presidente Nicolás de Piérola, hubiera permitido que marchara su audaz plan. Cáceres, era un hombre inteligente, astuto y sagaz, que había demostrado su genio de estratega en varias batallas.

Como hemos reseñado con anterioridad los triunfadores, embravecidos, incendiaron bodegas y residencias de Los Chorrillos, al caer la tarde, eran fácilmente perceptibles, a la distancia, los escandalosos excesos de la soldadesca alcoholizada. El Coronel Andrés Cáceres pidió al comando que se le permitiera aprovechar la desmoralización del ejército chileno, para atacarlo durante la noche e inferirle un castigo tan duro como su relajación hiciera posible; pero el Dictador Piérola opinó que el propuesto ataque, solo sacrificaría vidas inútilmente y no lo autorizó. En cambio aceptó un precario armisticio que el general chileno Baquedano, rompió con facilidad para reanudar las hostilidades el 15 de enero de 1881.

No sería la primera vez, que don Nicolás de Piérola, demostraría incompetencia en asuntos militares, su continua interferencia perjudicó el resultado de la guerra. Por ello, Ricardo Palma lo atacó en forma virulenta desde su éxilio en Panamá, en diarios que llegaban de contrabando durante la ocupación chilena. El escritor Manuel Gonzáles de Prada y Ulloa atestiguó con binoculares desde el cerro El Pino la debacle de las fuerzas peruanas y la caídas de los reductos número uno, dos y tres. Los últimos puntos que protegian a la capital de la conquista chilena. El sacrificio "por el honor" demostró la falta de comando unificado y la carencia de liderazgo en la línea de fuego. Desde allí, en ese instante de dolor patrio, Gonzalés Prada, como era mejor conocido se convirtió en el más inflamable crítico de Piérola, a quien hizo responsable de la derrota y atacó ferozmente hasta el final de sus días. Durante la ocupación se negó a salir de su casa, como un acto de resistencia pasiva contra la invasión y ocupación. Al abandonar su encierro en una ocasión, encontró a un ex compañero de colegio y amigo de la infancia, que era soldado chileno, Prada ignoró su saludo y continuó su paso.

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