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En 1988 el más grave fuego forestal azotó la región
causando daños a la ecología adyacente a la zona monumental
en áreas que aún son de investigación y exploración,
donde es recurrente el descubrimiento de construcciones incaicas.
Se estima que muchos otros monumentos se descubrirán en los
próximos cien años. La utilización de personal
no entrenado, la carencia de un plan estructurado y ausencia de
tecnologías causó más daño al ecosistema
que asistencia. La aparición de fuegos forestales en la zona
arqueológica es recurrente anualmente y es posible que un
fuego aún más grave a los registrados a la fecha provoque
daños permanentes en el lugar.
Aunque el turismo externo e interno están en contínuo
crecimiento es imprescindible contar con un Plan Maestro para la
Protección Contra Incendio y podría ser la mejor solución
para asegurar la permanencia y rentabilidad de las inversiones turísticas.
Así nace Machu Picchu International Fire Protection Project.
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