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Los 10 mandamientos que debe seguir todo comandante de incidencias según José Musse  
 
 
 
   
 
Habló el Blanco
José Musse
Publicado - Published: 13/01/2008

Cuando hablamos de alta calidad educativa en los servicios de emergencia entramos a un terreno pantanoso por varias razones, en especial por la idiosincrasia latina.

La primera observación que deseo hacer es que para muchos, la alta calidad educativa significa repetir lo que se hace en los países con mayor desarrollo económico y social. Esto es un poco truculento porque menospreciamos las propias investigaciones y los propios aportes locales, muchas veces mejores porque han sido ajustados a la realidad nacional.

Cuando empecé a dictar cursos de “Hidráulica Aplicada a la Protección Contra Incendios”, desarrollé casi sin proponérmelo mis propias fórmulas. Mezclaba en ellas galones con metros, es decir unidades métricas con inglesas. Técnicamente erróneo, perfectas para la realidad que vivía. Esto porque en mi país se usaban unidades vehiculares cuya denominación estaba sujeta a libras de presión y galones en lugar de kilogramos y litros. Al utilizar las fórmulas de determinación de caudal de agua necesaria para extinguir un recinto cerrado, donde deben considerarse altura, longitud y ancho era virtualmente imposible llevarlas acabo en pies, debido a que los bomberos en Perú todo lo conceptuamos en metros.

Curioso, llegué con los años de experiencia a perfeccionar e inventar nuevas fórmulas de hidráulica. Una que me servia para determinar la cantidad de unidades auto bombas que debía solicitarse dependiendo del área a extinguir. ¿Cuántas unidades contra incendio con agua se necesita para este fuego según su extensión? La misma no incluía unidades de bomberos para labores adicionales de rescate, salvamento, etc. Solo absolvía la cuestión si el fuego es de 450 metros cuadrados, cuántas unidades necesito. Esto, se basaba en la fórmula original del Jefe Lloyd Layman y las requeridas por la NFPA para espacios abiertos donde el vapor y los chorros de neblina no pueden ser aprovechados, pero adicionalmente incluía el elemento tiempo de duración de la operación de extinción más el de protección de exposiciones.

Cuándo comencé a enseñarla a mis alumnos del Cuerpo de Bomberos del Perú en la 5ta. Jefatura Departamental del Callao entre 1991 y 1992, la presenté así mismo como el método alemán. Si me presentaba como el creador probablemente me hubieran descuartizado. Años después mejoré mi fórmula con la práctica y le he probado en otros países con excelentes resultados. Es útil cuando no se cuentan con hidrantes suficientes. Pero nunca olvidaré que fue imposible presentarme como el creador de la fórmula y me reí por mucho de ver como el complejo de inferioridad es muy agudo. Al decir que era usado por los alemanes era aceptado sin murmuraciones. Mi esposa llama esta actitud latina de una forma políticamente incorrecta “Habló el blanco”

Con ello se refiere a que aceptamos lo que viene de extranjeros de apariencia caucásica o aria y que despreciamos nuestro propio arquetipo. Las sociedades exitosas son abiertas a las propuestas y premian a los hombres que las hacen sin importar su origen o apariencia.

Douglas Copp fue recibido como un semi dios, todos querían tomarse fotos con el hombre de origen caucásico y no ha sido hasta que las organizaciones más serias de Estados Unidos lo han acusado cuando perdió balance en Latinoamérica. Ese mismo fenómeno lo utilizó a su favor Stephan Hittmann a quién nadie cuestionó a lo largo de sus prolongados viajes y auto nombramiento de héroe del Departamento de Bomberos de New York. Como diría mi esposa “Es que habló el blanco, aleluya, aleluya”

Hay una pregunta que podemos hacernos como ejercicio ¿Si Jaime Parejo hubiera nacido en Inglaterra o en los Estados Unidos y allá hubiera creado el Método Arcón tendría detractores en Hispanoamérica?

Así es difícil crear una academia o escuela que innove, solo que copie o recicle. El inconveniente de ello es que cuando una idea nueva surge, se difunde por largo tiempo en aulas. Muchas veces así se consolida y se decide plasmar en escrito en un libro o manual. Luego tardará en difundirse en foros, academias, conferencias, artículos de revistas y sea masivamente enseñada en su idioma natal. Desde ese punto hasta que sea traducida al español e inicie su propio ciclo de difusión puede haber transcurrido unos 10 años. Es decir podemos adoptar por nuevo algo en nuestra sociedad que esta siendo desechada en donde se creó. Eso perpetúa la dependencia mental y el subdesarrollo.

Cuando aprendí sobre el “Arte de la Guerra de Sun Tzu” fue en 1995 si no me falla la memoria. El expositor René Fernández, ex Ministro de Hacienda de Bolivia nos recomendó ver la película de 1987 “Wall Street” de Oliver Stone donde se menciona a Sun Tzu como máximo estratega para los negocios. El libro de Sun Tzu se empezó a vender con alguna importancia en Perú recién después del 2001.

De 1987 a 2001 hay catorce años de diferencia. Sin embargo, debemos preguntarnos cuando empezó a enseñarse en las escuelas de negocio estadounidenses y se hizo popular, tanto como para incluirla en una película de Hollywood. Entonces estamos hablando probablemente de más de 20 años de desfase intelectual.

Ese es el costo social que pagamos por menospreciarnos a nosotros mismos, de un agudo complejo de inferioridad. De no promover lo nuestro ni a los nuestros. No nos queda más que copiar con desfase de tiempo. Importando modas que no necesariamente servirán de la mejor manera.

Cuando participé en algunos eventos del Centro de Investigaciones Sísmicas y Mitigación de Desastres (CISMID) conocí mejor el trabajo científico japonés contra los desastres, que resultaba ejemplar, pero en algunos aspectos costosos hasta el punto de ser inviables para la protección de algunas comunidades del Tercer Mundo. Uno de los casos que me impresionó fue el de desarrollo del río Rimac para minimizar los aludes y deslizamientos, conocidos localmente como huaycos, que cuando no sepultan viviendas habitadas terminan al menos bloqueando carreteras.

La respuesta japonesa era simple e inteligente al problema peruano; convertir los lugares históricos donde se producían los aluviones y convertirlos en cauces de deslizamientos debidamente pavimentados. Áreas despejadas como un tobogán para que las aguas acumuladas en las cimas de las laderas se deslizaran con facilidad. La siniestrabilidad ocurría porque se construían viviendas en esas zonas naturales de caída de lodo.

La respuesta combinada de los ingenieros peruanos usando la idea japonesa fue mejor. Pavimentar tomaba millones del erario nacional, siempre escasos de dinero los ingenieros peruanos propusieron usar las piedras de las montañas y unirlas con cemento, creando el cauce. Dando una respuesta económica y ecológica. Tropicalizar la idea extranjera resultaba mejor.

Japón para crear barreras contra tsunamis necesita fabricar algunas veces hasta piedras. La zona costera y serrana peruana posee a diferencia de algunas zonas japonesas riqueza rocosa y no es arenosa como la realidad del archipiélago japonés. Copiar literalmente la solución japonesa no servia, pues las respuestas obedecían a realidades diferentes aunque sí a un problema similar. Entender el concepto era lo importante.

En materia de incendios, respuesta a emergencias o rescate no conozco invenciones singulares en nuestros países. Hay una dramática ausencia de intelectualidad. Para los responsables de definir las políticas de protección civil, ayuda humanitaria o bomberos, el estar un paso adelante significa copiar lo más rápidamente posible lo que se propone en Estados Unidos u otro país de tecnología avanzada. Como diría mi esposa, están esperando que hable el blanco.

Para mala suerte de quienes siguen este paradigma, las sociedades proponen soluciones a sus particulares realidades. Una sociedad ordenada propone soluciones imposibles de llevar en sociedad menos desarrolladas. La NFPA 13 es viable porque existe la NFPA 1. Son soluciones que no pueden copiarse en forma fragmentadas. Son sistemas. No conjuntos sueltos que es lo que hacen muchos con frecuencia sea por omisión o comisión.

Decir que las unidades de bomberos no cumplen estándares internacionales en Perú es una mentira perversa. Digo mentira no porque sí la cumplan, sino porque omite mencionar que el recurso humano, esos bomberos difícilmente están en condiciones físicas para llevar el trabajo más simple de la profesión. Que tal si empezamos por definir la competencia física, habilidades de cada bombero, según esos propios estándares internacionales que ambicionan sus vehículos cumplan. Es que no se puede hablar de cocina, diciendo que las cacerolas, sartenes y cuchillos están obsoletos y olvidarnos que solo sabemos freír huevos cuando al mismo tiempo nos imponemos el título de Chef.

Hablemos de sistemas, de soluciones integrales.

Hay normas técnicas contra incendio absurdas en Perú. La NTP sobre extintores es una tonta copia de la NFPA 10. Solo que todos sus propulsores, quizá con una o dos excepciones, no sabría decirlo porque no son más de dos a quienes no conozco de los que firman el documento, que tienen intereses económicos en la comercialización de la seguridad contra el fuego. Finalmente podría ser que todos lo tuvieran.

Quien firma por la Cámara de Comercio de Lima, sabemos tiene empresa recarga de extintores, igual el representante del Cuerpo de Bomberos del Perú, envuelto en decisiones de compra, consultoría y vinculado por años a una empresa de extintores.

Si pretendemos ofrecer una alta educación contra incendios en Perú fracasaremos porque enseñar la NTP es imprescindible por ser parte del aspecto legal nacional. Pese a ello, sí decimos que la educación de alta calidad es una herramienta para propulsar el desarrollo nacional, estamos en un callejón sin salida. Porque aprender aplicar normas absurdas no generará mejoras a ningún país.

La situación peruana se repite con ciertas particularidades locales en otras naciones de la sociedad hispanoamericana. Ello explica la mediocridad existente en el desarrollo de los servicios de emergencia.

(*): Site del autor: www.josemusse.com

E-mail: jmusse@desastres.org


   
 
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