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Estados de Perturbación y Su Influencia
David Rodríguez Carrasco
Publicado - Published: 07/03/2010

Para iniciar el presente artículo volveremos a retomar algunas definiciones ya expuestas con anterioridad, y otras nuevas que son necesarias para la comprensión del documento. Por ejemplo, equipo canino, es aquel binomio compuesto por el hombre y el perro, para la ejecución de una determinada disciplina de trabajo, tales como: localización de cadáveres sumergidos en agua, personas sepultadas con o sin vida, señalización de explosivos clandestinos o enmascarados, descubrimiento de rehenes ocultos en zulos, seguimiento de rastros, desmantelamiento de campos de minas, etc…

Consideramos perturbación en cualquiera de los miembros del equipo canino, a la desviación de la conducta habitual de trabajo, debido a posibles agentes externos o internos al propio integrante, que distorsionan en mayor o menor grado, la concentración psíquica necesaria para ejecutar de manera óptima la actividad, pudiéndose valorar y determinar en gran cantidad de casos, mediante exámenes externos, la afección que está produciendo este tipo de trastorno; aunque también hay otros que precisarán de estudios analíticos más exhaustivos, para una conclusión exacta final.

En el caso de las enfermedades, alteraciones orgánicas o funcionales, denominaremos signo, a manifestaciones objetivas continuadas durante una determinada cantidad de tiempo, que puede ser valorada y cuantificada objetivamente, por distintos individuos evaluadores. Así mismo el síntoma, es una manifestación subjetiva que solo puede apreciar el sujeto cánido o humano que lo padece. En este último caso de los síntomas, resulta vital el conocimiento del ejemplar canino, para una posible introspección y conjetura sobre lo que le sucede al perro en determinadas circunstancias, pudiéndonos auxiliar de los signos percibidos y de otros exámenes clínicos que van más allá del reconocimiento externo o físico, para el establecimiento de un diagnóstico diferencial, en donde iremos descartando las diversas patologías, hasta llegar a la esencia de la que realmente nos ocupa.

De nuevo debemos hacer referencia a la valoración correcta de las aptitudes necesarias para la formación de los perros de trabajo, las cuales conllevan sin duda alguna, el 80% del éxito en la conclusión óptima del periodo formativo, de cualquier metodología que adiestre un can en las diversas especialidades existentes. Si no poseemos una materia prima con la que desarrollar el proceso formativo, cualquier sistema de instrucción, resultará estéril, ante la imposibilidad de poder transmitir y ejecutar la nueva conducta de búsqueda, presentándose constantemente innumerables problemas en el adiestramiento de perros que no poseen el conjunto de todas las aptitudes; llegando a un punto que resulte inviable seguir avanzando en el entrenamiento. Para que se hagan una idea, como ya les hemos comentado anteriormente, de por sí, incluso la totalidad de los canes que poseen en grado excelente las aptitudes que enumeraremos a continuación, siempre presentan dificultades y problemas a la hora del aprendizaje, lo cual hace imprescindible una introspección, valoración y atención individualizada, para ir adiestrando al animal con respecto a su singularidad. Ninguno de ellos es igual, demandando una atención personalizada por parte del instructor, donde el mismo calculará y salvará los escollos que se presenten a lo largo de la formación. A modo de apunte volveremos a recordar las aptitudes necesarias, para el adiestramiento del perro de trabajo:

- Madurez psíquica-física del can.

- Alto grado de sociabilidad.

- Facilidad en la forma de señalizar la persona u objeto a localizar, ya fuera de manera pasiva o activa.

- Instinto de cobro o presa.

- Nivel de actividad alto.

- Seguridad.

- Impulso exploratorio alto.

- Impulso de búsqueda alto.

- Poseer sangre de trabajo, aptitud innata que demuestra un ejemplar al desarrollar una determinada tarea, frente determinadas dificultades, realizando la acción con el fin de conseguir un objetivo. El can que posee esta aptitud, se crece ante las adversidades "gradualmente", llegando a conseguir su consecución gracias entre otras características a su perseverancia. Mediante esta aptitud que solo se podrá valorar tras la transformación de conducta lúdica de juego, a comportamiento de trabajo, se logrará con ella superar numerosas perturbaciones de las que pueden surgir en el entrenamiento.

Con respecto a las perturbaciones que comentábamos en el título del presente texto, hemos de tener en cuenta que el equipo canino, es un binomio, en donde tanto el can como el guía, infieren directa o indirectamente, el uno sobre el otro. Es normal observar, que ante el fracaso formativo en la ejecución de una práctica, el guía quede cabizbajo y preocupado, por la no conclusión óptima y definitiva del objetivo planteado inicialmente. Es más, incluso a la hora de la siguiente búsqueda, puede llegar a transmitirle el guía a su propio perro, apatía, falta de motivación externa, desánimo y descuido ante las conductas habituales que tendría que realizar para trabajar dentro del rango de la normalidad. Es de vital importancia, que se realicen numerosas prácticas a lo largo de los periodos mensuales del año, fortaleciéndose el vínculo hombre-perro, y conociéndose ambos en los innumerables casos prácticos que se realizarán como simulacros, para que gradualmente se crezcan ante dificultades progresivas, que harán posible la superación de cualquier siniestro real al que puedan enfrentarse, una vez consolidados. El control absoluto de su estado emocional, un comportamiento único y similar ante todos los simulacros y siniestros reales, a los que se enfrente el guía (junto con su can), harán posible el lazo de seguridad y confianza necesarios, en el equipo canino; no mermándose indirectamente la capacidad del ejemplar cánido, al perturbarse su estado externamente de manera involuntaria por su guía.

Cuando se diseñan las prácticas o simulacros, y tratamos de que el equipo canino aprenda los procesos a seguir, no solo hablamos del aspecto conductual, sino de la totalidad infinita de factores, que pueden influir sobre ambos, a la hora de desarrollar el trabajo deseado. Es por ello que debemos controlar el mayor número posible de estas circunstancias que inciden de manera, positiva, negativa y neutra, en el desarrollo del comportamiento a instruir; para que tanto el guía como el can, elaboren de manera conjunta su propia estrategia de búsqueda individualizada, optimizándose singularmente el trabajo del equipo. Por supuesto que el perro posee un grado de inteligencia, que gradualmente le hará elaborar unas tácticas determinadas para poder acometer cualquier siniestro que le presentemos, siendo auxiliado en estos casos por su guía; que ante cualquier siniestro real, favorecerá lo máximo posible las circunstancias positivas que ayuden al perro, para la conclusión con éxito de la búsqueda que deba desarrollar.

Uno de los ejemplos perturbadores que procedemos a contemplar en el presente documento, es el estrés sexual. En el caso de las hembras su celo se podría dividir de una manera común, en tres fases, pre-estro, estro y post-estro. Aunque podamos observar en el periodo de pre-estro que aun la perra no permite que se le monte, es normal durante esta fase. Simplemente no se encuentra lista en su ovulación, para su fertilización; evitando la monta con cualquier macho. Es más, incluso las emisiones de feromonas pueden ser tan pequeñas, al exterior en estos momentos, que no la perciban algunos ejemplares del otro sexo. La sucesión de las etapas de pre-estro, estro y post-estro, no son puntuales y rápidas en sus transiciones, sino que son progresivas. Resulta perjudicial para la formación de un can, en alguno de estos estados, el trabajar con el mismo, ya que de manera reiterada y constante, habría que llamarles y volverles a introducir dentro del comportamiento de búsqueda mediante indicaciones sucesivas para batir la zona. Con este periodo se ve mermada la capacidad de concentración de la misma perra, centrando toda su atención en la perpetuación de la especie, y encontrándose muy distraída para cualquier otra actividad. Hemos podido constatar que el contacto con un número de machos inusual, desencadena una aceleración de los procesos y etapas citadas. ¿Qué signos y síntomas podríamos valorar para denotar si se encuentra o no afectada por estrés sexual una hembra?



- Orinas copiosas y más densas de lo normal.

- Evidentes cambios en la concentración plasmática.

- Marcaje urinario en multitud de puntos concretos, donde ya han miccionado otras hembras o machos.

- Saliva más densa de lo normal, muy símil a un moco, en vez de su fluidez y volumen habitual.

- Falta de atención ante su guía, y disminución gradual del estado de concentración a la hora de ejecutar cualquier actividad que no sea perpetuar la especie.

- Permanencia en puntos determinados olfateando durante tiempo prolongado dicha zona.

- Hinchazón de la vulva.

- Hemorragia externa.

- Temblor de los belfos ante la captación odorífera de una orina procedente de un macho.

- Orina puntual sobre otras micciones de hembras, en el mismo estado; incluso pudiendo llegar a lamerlas.

Es por lo comentado anteriormente que no se recomienda iniciar las prácticas con una perra, hasta la finalización del periodo de post-estro.

¿Soluciona la castración u ovariohisterectomía (retirada de los ovarios y el útero del organismo, mediante una intervención quirúrgica) las posibles perturbaciones que citábamos? En absoluto. Hemos constatado que aún ejemplares hembras castradas, con el periodo de celo regular, cuando en teoría deberían volver a pasar por dicha transición; no podemos observar en ellas algunos signos como la hemorragia externa y otros más, pero sigue apareciendo progresivamente la incapacidad de concentración en el trabajo, y haciéndose paulatinamente más intenso el grado de incapacidad de centrar su atención, como antes de estar castrada. En estos casos otras glándulas del organismo tratan de suplantar la carencia de los ovarios y del útero, segregando al plasma sanguíneo unas concentraciones de sustancias, que desencadenan los mismos problemas que mencionábamos.

Las ventajas de la esterilización en el caso de las hembras, son entre otras:

 La desaparición del celo, eliminando la hemorragia natural y evitando la atracción de los machos.

 Imposibilidad de gestar cachorros.

 Se elimina la posibilidad de los embarazos psicológicos.

 Se evitan infecciones uterinas y quistes ováricos, reduciéndose la incidencia de posibles tumores de mama.

En el caso de los machos sin castrar, les sucede que tras la captación odorífera de una hembra en periodo de pre-estro, estro o post-estro, o incluso tras lamer una orina de una perra en cualquiera de estas etapas; comienza a generarse progresivamente en él, una incapacidad creciente de realizar cualquier tarea, que no sea perpetuar la especie. Las orinas de las hembras impregnadas de feromonas (hormonas sexuales), son tremendamente poderosas en cuanto a carga odorífera, y persistencia en el lugar tras su deposición. ¿Hemos visto alguna vez lamer el suelo a algún macho, en donde solo hay una marca de líquido reseco? Probablemente sea una orina de hembra en alguna de estas etapas. La etapa de estro es la más potente, pero en cualquiera de las otras se genera también en el macho el mismo efecto, pero con distinta intensidad, si logra captar o ingerir estas feromonas. Tras la captación, los testículos comienzan a segregar testosterona al torrente sanguíneo, el cual facilita la aparición del instinto de perpetuación de la especie, prevaleciendo sobre todos los demás. ¿Habéis observado como canes machos, dejan de comer, gimotean, se vuelven desobedientes, tienen conductas puntuales de fuga en estos estados,…? Seguro que podréis identificar estas conductas. Son tremendamente lesivas para el trabajo, ya que debido al grado de concentración plasmática, pueden verse afectados en mayor o menor grado, no dejando de tener en cuenta que son estados progresivos que pueden acentuarse con el trascurso del tiempo. ¿Qué signos y síntomas podrían hacernos valorar este tipo de afección?

- Pérdida de apetito (no siempre y dependiendo del grado de afectación).

- Marcajes numerosos y en puntos determinados, sobre todo donde haya miccionado una hembra en este estado.

- Olfateo en puntos concretos y permanencia anormal en ese lugar exactamente, incluso no queriéndose apartar del mismo.

- Se suelen lamer la trufa, como acto impulsivo, debido a la potencia odorífera de la sustancia secretada por la hembra, que permanece estimulando el sentido del olfato. Resulta mucho más poderosa la afectación por ingestión que por inhalación, pudiéndose deducir, que llega a activar antes los testículos para secretar testosterona, frente a la inhalación.

- Conducta de exploración vulvar.

- Intento de monta (siempre que no sea por otros factores, tales como muestra de dominancia).

- Conducta de fuguismo, al captar o vislumbrar a la hembra en celo.

- Temblor en los belfos ante la captación odorífera.

- Falta de atención ante su guía, y disminución gradual del estado de concentración a la hora de ejecutar cualquier actividad que no sea perpetuar la especie.

- Evidentes cambios en la concentración plasmática.

- Segregación excesiva de las glándulas salivares, con una saliva más densa de lo normal, casi parecida a un tipo de mucosidad, para favorecer la mejor adherencia de feromonas.

En el caso de los machos las posibles ventajas de la castración podrían ser:



 Desaparición del deseo sexual del animal, aunque por algunas causas, puede rememorar o recordar comportamientos de monta, en caso de haber realizado esa conducta antes de la castración. No deja de ser solo un hecho puntual, con ninguna afectación por concentración plasmática de testosterona.

 Se reduce la agresividad hacia otros machos, y en algunos casos puede incluso llegar a eliminarse.

 Reduce las posibles afecciones de próstata.

 Después de la castración, el perro ya no es fértil, siendo incapaz de dejar preñada a las hembras.

Sobre cuando castrar a un ejemplar macho, existen diversas opiniones al respecto, pero la mayoría de expertos en la materia, recomiendan lo antes posible tras la maduración; en caso de no querer descendencia de esa línea genética.

En el estrés sexual es posible un restablecimiento momentáneo o temporal después de haber inhalado feromonas (el macho), debido a que el paso de la testosterona a la sangre del can no es inmediata, sino progresiva. Algunas situaciones de estrés sexual se confirman incluso transcurridas 24 horas después de haber ocurrido el primer episodio, y no habiendo sucedido perturbaciones similares durante ese tiempo.

Existe la posibilidad de si se sucede el estrés sexual, intentar recuperar el equilibrio hormonal con una inyección del principio activo denominado Progesterona. Resulta muy difícil de obtener este equilibrio, dado que habría que saber con exactitud la cantidad de testosterona en sangre del macho, en un momento determinado, y si incluso no se sigue creando más que pueda pasar al torrente sanguíneo, para que entrase a formar parte también del cálculo de la cantidad a inyectar.

Otra afección o estado perturbador que puede darnos incapacidad de concentración puntual o continuada, a la hora de trabajar, es cuando detectamos a un ejemplar macho criptorquideo (perro adulto con los testículos situados en la cavidad abdominal y no en el escroto), o monorquideo (con solo un testículo en la cavidad abdominal). Los testículos en el escroto se encuentran a una temperatura un poco inferior a la del organismo del can macho. En caso de esta situación, los testículos se encontrarían a una temperatura anormal y superior, creando descontroladamente testosterona que se vertería al torrente sanguíneo; creando una perturbación parecida a la anteriormente expuesta, por una modificación continuada de la concentración plasmática. Tras una intervención quirúrgica puede solventarse el problema, pero en machos de edad avanzada, los testículos pueden encontrarse enquistados en el interior del cuerpo, haciendo más dificultoso y peligroso el procedimiento quirúrgico.

Estados de estrés, pueden desencadenar situaciones diarreicas que dejan al ejemplar inoperativo para poder llegar a trabajar. El estrés puede llegar a ser reconocido por aumento del ritmo cardiaco y respiratorio, con agitación inusitada del tórax, segregación excesiva de saliva, jadeo repetitivo sin haber ejecutado un trabajo extenuante o por unas altas temperaturas ambientales, etc… Como consecuencia más directa del estrés podríamos destacar la incapacidad de concentración por parte de cualquiera de los miembros del equipo canino. El origen del estrés es múltiple, pudiendo sobrevenir a través de otros estados de perturbación, traumas físicos o psíquicos, etc…

Igualmente problemas nutricionales, que puedan ocasionar estados diarreicos en el ejemplar, además de deshidratarlo si persisten, conllevarán al igual que en el estrés definido anteriormente la inoperatividad del equipo, a la hora de acometer una intervención.

Por monotonía o hastío el perro puede llegar a bajar la motivación interna, debido a una estructuración de prácticas y simulacros, que no implementen nuevas situaciones de aprendizaje, o que siempre conlleven el mismo grado de dificultad.

El agotamiento síquico es otra perturbación que sobreviene, debido a numerosas búsquedas olfativas desarrolladas casi de manera consecutiva en un corto periodo de tiempo. El grado de concentración para ejecutar una búsqueda, durante largos lapsos de tiempo, o de manera consecutiva, desencadena un proceso de protección orgánica, en donde bloquea la posibilidad de seguir centrando la atención, cada vez de una manera más acusada. Este hecho podemos constatarlo mediante la no discriminación de olores, o generalización de olores parecidos, donde el can los señaliza como si fueran uno solo, debido a la merma progresiva de su falta de concentración.

La hipersensibilidad (reacción desmesurada ante estímulos de baja intensidad) a determinados estímulos, puede ser congénita o adquirida. En el caso de la heredada, no posee solución, aunque podremos atenuarla mediante la habituación concreta a determinados elementos. Cuando hablamos de la adquirida, dependiendo del trauma que la ha ocasionado, podremos disolverla o no, dependiendo de los casos individuales; siendo un estado perturbador tremendamente lesivo.

La aptitud denominada seguridad, es un factor genético altamente heredable, al igual que la timidez. La falta de seguridad y ganancia de timidez, es algo no solucionable en un ejemplar. El perro inseguro y tímido (miedoso), está abierto a sufrir numerosos estados de perturbación, debido a la carencia de esta aptitud.

La frustración es un estado perturbador que le sobreviene al ejemplar en el desarrollo del trabajo, al transcurrir tiempo sin conseguir el objetivo predeterminado que desea y el cual sabía que debía localizar. Es fácilmente visible mediante el mordisqueo compulsivo de cualquier elemento, como piedrecitas, botellas de plásticos, hierbas, etc… El can puede avanzar de su estado de frustración al de estrés, pasando de este a su vez, al de evitación, tratando de librarse del trabajo a realizar evadiéndose de la zona; ya que es una circunstancia que le crea malestar.

Otro elemento perturbador que varía según cada individuo, es la inhibición (bloqueo) de la conducta de búsqueda o comportamiento de señalización pasiva o activa del ejemplar. Cada perro es un mundo y un estímulo que desencadena este estado de perturbación en un can, puede que en otro en absoluto lo haga. Un desplazamiento dificultoso, una zona de difícil acceso para terminar de localizar la persona o el objeto a buscar, un ruido intempestivo,…. pueden llegar a desencadenar este proceso perturbador, que al igual que anteriores, pueden llevar a estrés, frustración, evitación, etc… dependiendo de las circunstancias y del individuo en sí.

El condicionamiento instrumental es un proceso básico de aprendizaje, en donde el individuo asocia a un estímulo, una determinada consecuencia. Si esa consecuencia es positiva, el comportamiento se reafirma. Si la consecuencia es negativa, la conducta se va disolviendo hasta que desaparece. Dentro de este condicionamiento instrumental, podemos destacar, varios procedimientos fundamentales como son el de omisión, recompensa, castigo, evitación…

Este último de condicionamiento instrumental, el de evitación, es un proceso de aprendizaje que podemos emplear para adiestrar al perro en determinados comportamientos que pretendamos eludir. La dificultad sobreviene cuando aparece esta evitación, como estado de perturbación del ejemplar, en donde a toda costa quiere sortear el área de trabajo y no continuar ejecutando la acción porque le crea una sensación terrible de malestar. Se podría entender como si el can tirara la toalla ya que no intenta otro tipo de conducta, y de esta forma podríamos encontrarnos al perro que se retira de la zona de trabajo, el que se sienta junto al guía, el que permanece estático en un punto cómodo que no le cause tanto trastorno, etc… La evitación puede llegar incluso por cansancio extremo. Esta perturbación, puede desencadenar con gran facilidad estrés. Hay que tratar de no plantear prácticas o simulacros que constantemente lleven a esta situación al ejemplar, ya que dañaríamos el contexto apetecible de la zona de trabajo que debemos tratar de inculcarle.

Como habréis podido observar existen numerosos estados perturbadores que pueden afectar al equipo canino. Estos tan solo son un breve compendio, en una amplísima variedad de ellos. Multitud de libros y textos técnicos, explican de manera pormenorizada como podríamos tratarlos, evitarlos, e incluso darles una solución estudiada, para el aprovechamiento de estos como instrucción a la hora de sortearlos, por parte de los que pueden llegar a padecerlos. La aplicación de estrategias individuales y generales, además de los recursos que a cada instructor se les puede ocurrir, hace proclive el que existan numerosas soluciones posibles, viables y efectivas para estos trastornos perturbadores. Esto nos lleva de nuevo a la conclusión de que estamos avocados a compartir conocimientos, estrategias y recursos de los numerosos profesionales y voluntarios, que se dedican a las diversas disciplinas de los equipos caninos de trabajo, pasando por supuesto por el respeto y el razonamiento lógico.


Comentarios / Comments Escribir | WriteEscribir un Comentario
 
GRACIAS
JOSE - 10/03/2010
GRACIAS POR SEGUIR ESCRIBIENDO Y PLASMAR TUS CONOCIMIENTOS PARA TODOS QUE NOS GUSTA ESTE TEMA. UN SALUDO
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Gracias Da
Giddel García - 14/04/2010
De nuevo y como siempre aportas magistralmente un caudal de conocimientos en este artículo! Muchas gracias
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