El diablo, un ángel y el jefe

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PobreEl mejor 
Ser jefe es una legitima aspiración profesional de muchos bomberos, y puede tornarse en algo muy favorable para la organización si se crea un equipo exitoso, porque el triunfo de una jefatura es el éxito de un gran equipo humano. No hay un solo caso de un gran jefe que no sea sostenido por la encomiable labor de talentosas personas que le ayudan en temas técnicos, supervisando resultados y recabando problemas que requieren solución.

Por ello, quizá la tarea primigenia de un jefe sea rodearse de la gente correcta. Será esta la que lo encumbre para bien o para mal. Y, digo para bien o para mal porque ese equipo será decisivo.

Hay dos curiosas dinámicas que se forman alrededor de los jefes y siempre se debe a la debilidad o fortaleza de carácter de los que están en la cúspide de la jerarquía, a la bondad o malignidad de su personalidad.

Encontramos jefes que se van rodeando de personal que lo ayuda a justificarse, y no porque precisamente el superior solicite ser blindado o excusado sino que cuando una decisión ha sido errónea, lejos de resaltar la falla, acusa a terceras personas, defendiendo lo actuado o le insiste en hacerle creer que esa calificación de error es por maledicencia, envidias o conspiraciones inexistentes.

"No, jefe usted actúo bien", "esa fue una decisión correcta que no quieren reconocerla", "esa gente es tan mala que nunca le van a reconocer sus buenos actos" , "no fue su culpa"

En el trasfondo ese tipo de personas en el entorno, se justifican de sus malos consejos y actuaciones y no queriendo perder su privilegiada posición de cercanía al poder, termina usando al jefe como ariete. El jefe resulta manipulado, el jefe resulta ser el tonto útil.

El jefe es doblemente tonto. Primero por rodearse de franeleros y segundo, por ser incapaz de deshacerse de los masajeadores de egos. Estos, son fáciles de identificar y son aquellos que siempre tienen un elogio para reforzar la seguridad y baja estima personal de estos jefes que necesitan el reconocimiento a su alrededor.

Existe un popular dicho que dice que si uno critica a un hombre sabio, lo hará mas sabio, pero si se critica a un tonto, se tendrá a un enemigo.

Criticar a bomberos y cuestionar su eficiencia ha sido el punto de partida de esta revista y de mi propio trabajo. Hay abundante material en la Internet de como se ha reaccionado ante la critica emitida y ello me lleva a creer que si hay tontos haciendo un trabajo, esa es la de los bomberos. Gente incapaz de digerir ningún cuestionamiento a su trabajo y ningún reconocimiento de que la seguridad pública y la vidas de los ciudadanos no son de su propiedad. Falta de humildad para reconocer la necesidad de mejora.

Recuerdo que hace años conocí a Daniel Barrios, un entusiasta de la preservación de Bariloche. Mantenía un extraordinaria página Web que incluía imágenes de satélite del lugar y monitoreaba los incendios forestales, un tema que siempre fue de mi interés. Daniel Barrios estaba insatisfecho con el trabajo de los bomberos en los incendios forestales y yo publique su critica. La que por solo ser ciudadano tenia el derecho de expresar y que por ofrecer un técnico sustento en su momento la hacia relevante.

Por curiosidades de la vida, simultáneamente tenia regular comunicación con una bombera de Bariloche, de un cuerpo de bomberos en Ruca Cura, que quería visitar en ese tiempo el Perú. Luego de publicado el comentario del señor Barrios, se mostró enojadísima, y nunca más se volvió a comunicar conmigo.

Me temo que me consideró el diablo, un enemigo.

Sin criticas no hay avances, y el que no avanza corre en retroceso. Lewis Carroll lo entendió al crear el personaje de la Reina Roja de Alicia en el País de las Maravillas, que siempre esta corriendo para estar en el mismo lugar.

Por eso el otro tipo de jefe es menos común en la sociedad y es casi inexistente en los servicios de bomberos latinoamericanos. El jefe que se rodea de personas que no tengan un juego político cuando den su opinión y aunque no sean grandes analistas, al menos expresen lo que piensen. Decir lo que se tiene en mente es poco común, la gente quiere ser cortés y a veces no entiende que esa cortesía es dañina.

Es mas desafiante que un jefe tenga en su entorno gente que discrepa y que puede argumentar sus ideas con firmeza frente a un superior, que no tema discernir y contradecir.

Se puede encontrar cualquier tonto que nos de la razón y cualquier tonto que nos contradiga. Pero se requiere inteligencia para argumentar, realizando citas, mostrando ejemplos de casos similares o pasados.

Hombres con ideas sólidas, que no tenga miedo de exponerlas, debatirlas, sustentarlas no es frecuente. Lo que si es frecuente que los jefes lejos de apreciar este talento, lo vea como un enemigo al que se debe liquidar, al que hay que quitarle todo espacio posible, marginándolo para aplastarlo.

Los jefes se pueden rodear de dos clases de sistemas en su entorno. Es como tener a un ángel y a un diablo en sus respectivos hombros, susurrándoles continuamente en el oído.

Es el jefe quien escoge que quiere escuchar y es responsable de lo que decide creer.

El hombre nace libre, pero continuamente busca formas de esclavizarse y los halagos son azúcar para el alma, en exceso la diabetes en el espíritu, envenena el corazón y causa un artritis que paraliza a toda una organización, llevándola a hundirse.

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