Según el director del curso, Jose Antonio Bernal, “las pruebas se desarrollan en un terreno totalmente homologado, compuesto por dos montañas , varias vaguadas y doce pistas. Hay pendientes de hasta un 75 por ciento y un poso de río. Es el primer curso que se imparte en estas condiciones y tenemos que agradacer al Ejército que nos hayan cedido las instalaciones”. “Esto nos viene muy bien porque las pruebas que realizan los conductores sirven como reciclaje de maniobras que ya conocen y para adaptarse a nuevas normativas y a unos vehículos que no se utilizan normalmente”, añadió. A este respecto, Lola Carrasco, una de las cuatro mujeres conductoras que hay en la Comunidad de Madrid, ha asegurado que “el circuito es fantástico y nos permite tomar contacto con unas herramientas que en invierno no se utilizan y, además, simulando situaciones reales de peligro”.
Los ejercicios se realizan con los camiones cargados de agua -hasta 3.500 litros- y de las herramientas y mangueras necesarias para emular las condiciones que se dan en un incendio. Se practica con autobombas de gran tonelaje adaptadas para circular por montes y caminos de difícil acceso.
En los dos primeros meses de 2012 se han registrado 50 conatos de incendios en terrenos vegetales, el triple del índice medio anual en estas fechas, según la Dirección de Protección Ciudadana. Sin embargo, gracias a la actuación de los bomberos, ningún brote llegó a desarrollarse.
La Razón, España.