A las 14.46 horas del pasado 11 de marzo, el fondo del mar tembló durante seis minutos frente a la costa de Honshu. Lo hizo como nunca antes lo había hecho en Japón. El terremoto, de magnitud 8,9 grados en la escala Richer –el cuarto más potente del mundo hasta la fecha–, se convertía poco después en un tsunami con olas de más de 10 metros de altura que devastó la costa noroeste del país nipón. La potencia del agua arrasó todo a su paso.
El balance de muertos y desaparecidos se elevó hasta las 30.000 personas, pero la tragedia humana no fue la única de un tsunami que, en palabras del prestigioso sismólogo, Roger Musson, “sólo se produce una vez cada 1.000 años”. La agonía se prolongó cuando fue decretada la emergencia nuclear en la central de Fukushima tras verse dañada por el seísmo.
En la sala de control de su reactor número 1, se registraba la primera noche tras el desastre un nivel de radiactividad 1.000 veces superior a lo normal. Nueve meses después, los tres reactores de la central se mantienen estables por debajo de 100º centígrados: están en parada fría.
Aunque el más trágico, el terremoto japonés no ha sido el único. Dos meses después, el 11 de mayo, la localidad murciana de Lorca registraba un sismo de 5,1 grados. Sin comparación posible –dejó nueve víctimas mortales y 325 heridos–, fue especialmente grave debido a la combinación de la poca profundidad –un kilómetro– y la moderada magnitud.
De hecho, fue el movimiento de tierra más fuerte de los últimos 40 años en España y no el único fenómeno reseñable del año. La erupción submarina en la isla canaria de El Hierro, la primera en nuestro país desde 1971, cuando emergió el volcán Teneguía en La Palma, no ha tenido grandes repercusiones entre la población pero sí ha afectado a la rica fauna marina de la zona. Agua y nieve
Al otro lado del Atlántico, el primer huracán de la temporada arrancaba con una furia inusitada. Bautizado como Irene, provocó la primera evacuación obligatoria de la historia de Nueva York. “Nunca habíamos ordenado una evacuación obligatoria antes y no lo estaríamos haciendo si no pensáramos que esta tormenta tiene el potencial de ser seria”, declaraba en una rueda de prensa el alcalde, Michael Bloomberg.
La tormenta no resultó tan “histórica”, a pesar de cobrarse 28 vidas, crear inundaciones sin precedentes en los estados del norte y dejar a cinco millones de personas sin electricidad. Balance similar al denominado Snowmaggedon, una borrasca de nieve que azotó el Medio Oeste americano y dejó a Chicago dos días paralizada.
Terremotos, inundaciones, erupciones volcánicas, sequías, tornados... Los peores desastres naturales que han convertido a 2011 en el más costoso de la historia en pérdidas causadas por estos fenómenos. No sólo medioambientales sino también económicas: 280.000 millones de euros, según los cálculos de la aseguradora Swiss Re.
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Firefighting Operations in High Rise and Standpipe Equipped Buildings - Lead Instructor: District Chief Dave McGrail
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