¿Qué hacemos entre alarma y alarma?

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El capitán de bomberos Jorge Medina Villegas de la Dalmacia 5, es un joven oficial de bomberos que usa sabiamente las redes sociales. Frecuentemente publica su rutina de ejercicios personales que lleva adelante. Utiliza en su teléfono inteligente una aplicación que recolecta los kilómetros recorridos, la velocidad y ruta seguida. Sus comentarios son por demás elocuentes, sobre el entrenamiento físico personal que acompaña con fotos de gimnasio.

Me pregunto, cuántos responsables de una estación de bomberos se preocupan por estar en excelentes condiciones físicas. Es fácil ser un alto oficial, estar fuera de forma, apachurrarse en un sufrido sillón y desde ahí, ver o exigir a otros bomberos hacer ejercicios.

No basta con ir recolectando conocimientos, los bomberos necesitan estar en condiciones aceptables para poder llevar adelante los deberes básicos de su misión y ello involucra a todos los miembros de la organización sin excepción.

Entre los aportes del Capitán Medina, están los eventos sociales que hace la Dalmacia 5. La última es una foto de una parrillada de la Guardia Nocturna, pero la unidad iquiqueña, tiene otra tradición, más importante que todos deberían imitar. Todos los días 5, preparan una cena. Nada ostentoso, pero los motiva una idea poderosísima, que es la de vincular a todos los miembros de la estación bomberil y fomentar la importante "unidad de equipo". Esto incluye invitar a veteranos con más de 45 años de servicio. Lo que demuestra la inteligencia de unir lo nuevo sin olvidar la historia y a quienes ayudaron a construirla.

Hace no mucho escribía que salir ileso de un incendio es fácil, pero sobrevivir a los bomberos es lo difícil. Pocas organizaciones bomberiles apuestan por ser saludables, rescatar la urbanidad, y el compañerismo entre sus miembros.

La unidad Antonio Alarco Nro. 60, tenia la costumbre de felicitar a cada voluntario que se graduara de la universidad, o sirviendo en las FF.AA., había sido promovido de grado jerarquico. Al momento que decidí no asistir nunca mas y desvincularme del bomberismo voluntario del CGBVP, la tradición que había creado el jefe de bomberos, Italo Potestá Hurtado, se había perdido.

Una joven bombero recién graduada de la universidad parecía un zombi en la Alarco 60, que murmuraba entre dientes algo que la enorgullecía "no creo que a muchos les importe, pero me acabo de graduar" les confiaba a algunos su éxito personal, aunque divulgándolo como si se tratara del secreto sumario de un juicio penal. Lo que debía ser una reunión especial y un brindis de felicidad y felicitaciones entre bomberos, era ignorado masivamente por la jefatura y bomberos.

Más bien la tradición informal que se había impuesto, era la de reunirse a un lado de las unidades que estaban estacionadas en la sala de maquinas, y los bomberos formando un amplio circulo comenzaban a burlarse unos de otros. A esto se le bautizó como el "relojeo". Una infame actividad en la que todos se burlaban del compañero, menospreciando todo detalle conocido de su vida personal, familiar o bomberil, pasando los turnos de los bomberos así formados, ninguno de los presentes se salvaba.

El bombero Ricardo Durán, me hizo notar en esa época, que los bomberos de la película "Backdraft" llevaban escrito apodos que resaltaban las fortalezas de su carácter. "Toro", "Hacha". Este bombero afirmaba que si la película se hubiera filmado en el Perú, los apodos posibles serian "Imbecil", "Tarado", "Lento", "Maricón", "Ciego"...

Años después de dejar mi unidad bomberil de origen, me encontré con un amigo que seguía en el servicio, y a quien le pregunté si el siniestro "relojeo" continuaba, la que me afirmó, parecía ser la tradición más sólida de los alarquinos.

Ciertamente, nosotros podemos escoger que bomberismo queremos construir. La que permite que el bombero llegue a su cuartel, y se aplaste en un sillón y vea televisión por horas, juegue con los naipes, se haga el listillo frente al ajedrez, monopolio, ping pong, billar o la que exige que el bombero voluntario trabaje durante su primera hora de permanencia. La que exige que los bomberos completen ciertas horas de ejercicio físico y trabajo activo en el beneficio del cuartel o del bomberismo local.

Por supuesto, podemos permitir que los bomberos se comporten como les de la gana. Hablando mal de sus compañeros solo por envidia, maltratando los logros ajenos, que usen su ocioso tiempo tratando de enamorar a las bomberas recién admitidas o podemos incentivar valores y exigirles trabajo en áreas de mantenimiento y limpieza. Y, seguir avanzado con formación pública y privada.

Años atrás conocí a un bombero que todos los meses dictaban diversas charlas gratuitas a la comunidad. Su cuartel de bomberos, era un punto natural para la reunión del vecindario y centro de formación en temas de primeros auxilios, terremotos, incendios. El tiempo usado era maximizado por la inteligencia de sus miembros. Desafortunadamente una excepción como la del capitán Medina en la Dalmacia 5.

Comments  

 
+1 #1 catherine Morales 2012-10-01 19:13
Muy buena la publicacion se ve preocupacion de cada voluntario y oficial se ve la abnegacion y el sacrificio de cada uno de ellos
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