Me pregunto, cuántos responsables de una estación de bomberos se preocupan por estar en excelentes condiciones fÃsicas. Es fácil ser un alto oficial, estar fuera de forma, apachurrarse en un sufrido sillón y desde ahÃ, ver o exigir a otros bomberos hacer ejercicios.
No basta con ir recolectando conocimientos, los bomberos necesitan estar en condiciones aceptables para poder llevar adelante los deberes básicos de su misión y ello involucra a todos los miembros de la organización sin excepción.
Entre los aportes del Capitán Medina, están los eventos sociales que hace la Dalmacia 5. La última es una foto de una parrillada de la Guardia Nocturna, pero la unidad iquiqueña, tiene otra tradición, más importante que todos deberÃan imitar. Todos los dÃas 5, preparan una cena. Nada ostentoso, pero los motiva una idea poderosÃsima, que es la de vincular a todos los miembros de la estación bomberil y fomentar la importante "unidad de equipo". Esto incluye invitar a veteranos con más de 45 años de servicio. Lo que demuestra la inteligencia de unir lo nuevo sin olvidar la historia y a quienes ayudaron a construirla.
Hace no mucho escribÃa que salir ileso de un incendio es fácil, pero sobrevivir a los bomberos es lo difÃcil. Pocas organizaciones bomberiles apuestan por ser saludables, rescatar la urbanidad, y el compañerismo entre sus miembros.
La unidad Antonio Alarco Nro. 60, tenia la costumbre de felicitar a cada voluntario que se graduara de la universidad, o sirviendo en las FF.AA., habÃa sido promovido de grado jerarquico. Al momento que decidà no asistir nunca mas y desvincularme del bomberismo voluntario del CGBVP, la tradición que habÃa creado el jefe de bomberos, Italo Potestá Hurtado, se habÃa perdido.
Una joven bombero recién graduada de la universidad parecÃa un zombi en la Alarco 60, que murmuraba entre dientes algo que la enorgullecÃa "no creo que a muchos les importe, pero me acabo de graduar" les confiaba a algunos su éxito personal, aunque divulgándolo como si se tratara del secreto sumario de un juicio penal. Lo que debÃa ser una reunión especial y un brindis de felicidad y felicitaciones entre bomberos, era ignorado masivamente por la jefatura y bomberos.
Más bien la tradición informal que se habÃa impuesto, era la de reunirse a un lado de las unidades que estaban estacionadas en la sala de maquinas, y los bomberos formando un amplio circulo comenzaban a burlarse unos de otros. A esto se le bautizó como el "relojeo". Una infame actividad en la que todos se burlaban del compañero, menospreciando todo detalle conocido de su vida personal, familiar o bomberil, pasando los turnos de los bomberos asà formados, ninguno de los presentes se salvaba.
El bombero Ricardo Durán, me hizo notar en esa época, que los bomberos de la pelÃcula "Backdraft" llevaban escrito apodos que resaltaban las fortalezas de su carácter. "Toro", "Hacha". Este bombero afirmaba que si la pelÃcula se hubiera filmado en el Perú, los apodos posibles serian "Imbecil", "Tarado", "Lento", "Maricón", "Ciego"...
Años después de dejar mi unidad bomberil de origen, me encontré con un amigo que seguÃa en el servicio, y a quien le pregunté si el siniestro "relojeo" continuaba, la que me afirmó, parecÃa ser la tradición más sólida de los alarquinos.
Ciertamente, nosotros podemos escoger que bomberismo queremos construir. La que permite que el bombero llegue a su cuartel, y se aplaste en un sillón y vea televisión por horas, juegue con los naipes, se haga el listillo frente al ajedrez, monopolio, ping pong, billar o la que exige que el bombero voluntario trabaje durante su primera hora de permanencia. La que exige que los bomberos completen ciertas horas de ejercicio fÃsico y trabajo activo en el beneficio del cuartel o del bomberismo local.
Por supuesto, podemos permitir que los bomberos se comporten como les de la gana. Hablando mal de sus compañeros solo por envidia, maltratando los logros ajenos, que usen su ocioso tiempo tratando de enamorar a las bomberas recién admitidas o podemos incentivar valores y exigirles trabajo en áreas de mantenimiento y limpieza. Y, seguir avanzado con formación pública y privada.
Años atrás conocà a un bombero que todos los meses dictaban diversas charlas gratuitas a la comunidad. Su cuartel de bomberos, era un punto natural para la reunión del vecindario y centro de formación en temas de primeros auxilios, terremotos, incendios. El tiempo usado era maximizado por la inteligencia de sus miembros. Desafortunadamente una excepción como la del capitán Medina en la Dalmacia 5.
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