Una familia que huye de la violencia encuentra la seguridad en Sudán del Sur
Viernes 26 de Octubre de 2012 17:59
Oumi es viuda, refugiada y madre de cuatro niños. Ella compartió la historia del trágico viaje al...
YUSUF BATIL, Sudán del Sur, 24 de octubre (ACNUR) – Oumi es viuda, refugiada y madre de cuatro niños. Este mes ella se encontró con Cécile Pouilly de ACNUR en el campamento de refugiados de Yusuf Batil, en Sudán del Sur, y compartió la historia del trágico viaje al exilio de su familia desde Dera, en el estado del Nilo Azul, en Sudán.
A continuación, la historia de Oumi:
Dejé mi hogar debido a la guerra y los combates. Mientras estábamos viviendo allí [en Dera] teníamos cabras, ovejas, vacas - éramos granjeros. Lo dejamos todo cuando huimos. Había soldados con artillería disparando en la aldea y muchos bombardeos desde el aire. Los soldados vinieron a atacarnos en nuestra aldea. Los combates comenzaron repentinamente, de modo que no teníamos otra opción que huir con nuestros hijos y escapar lejos. Temíamos que nos mataran a todos.
Avanzamos y llegamos aquí después de tres meses. Caminábamos por el monte, no seguíamos ningún sendero. Nos detuvimos en lugares cuyos nombres ni siquiera conocíamos. Simplemente nos deteníamos cuando estábamos agotados. La peor parte fue la falta de alimento. Estábamos comiendo solo hojas y yo no tenía leche para mi bebé, que lloraba sin cesar.
Mi esposo comenzó a sentirse mal, no podía pararse. Se sentía mal por no poder cuidar de los niños. Murió bajo la sombra de un árbol en el camino. Lo dejamos allí. Hasta el día de hoy pienso en él y me pregunto si su cuerpo fue devorado por los perros, los buitres o las hienas.
Mi vida está aquí ahora. Cocino para los niños, los puedo alimentar gracias a la ayuda que estoy recibiendo de las Naciones Unidas. Durante el viaje cargué al bebé y mis otros hijos tuvieron que caminar. Di a luz al último en el camino, cuando mi esposo aún estaba vivo.
Los niños también se enfermaron y sufrieron por la falta de agua y por los mosquitos. Todo en lo que pensaba era en llegar a un lugar seguro. No sabía a dónde ir, así que seguí a otros que también huían. Había mucha gente en el camino. Si no hubiéramos llegado aquí hubiésemos muerto.
Ahora estoy muy ocupada con los niños. Espero que crezcan y me puedan ayudar. La vida es difícil, estoy preocupada por la ayuda que recibimos, porque si se detiene la vida será aún más difícil. Mi esperanza para el futuro es tener una parcela de tierra donde pueda cultivar sorgo, maíz, gombo, para vender y poder comprar algunas cabras, que a su vez pueda vender cuando lo necesite. En casa teníamos 10 cabras que producían leche de las que yo me encargaba. Mi esposo cuidaba de las otras cabras, teníamos muchas, no sé cuantas.
Desde que llegué aquí no ha habido oraciones. Todos están muy ocupados. Quisiera llamar a la gente a orar por mi marido, pero no puedo, no puedo pagar el té. He dejado mi vida en las manos de dios, esperando que él me proteja. Eso es todo lo que me queda. Los niños me miran ahora como su madre y su padre. Mis hijos están descalzos y necesitamos vestido. Ayúdennos.
Gracias al voluntario de UNV Online Gerardo Arce Arce por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.
CON MUCHA PENA LEO EL ARTÍCULO, MUY BIEN TRADUCIDO AL ESPAÑOL, DE ESTA SUDANESA Y SU FAMILIA. PREGUNTO, PORQUE HASTA AQUÍ, ARGENTINA, NO LLEGAN NOTICIAS COMO ÉSA, ES RESULTADO DE LA GUERRA POR SU INDEPENDENCIA ESTA TRAGEDIA? LA OTRA PREGUNTA DE RIGOR: PUEDO HACER ALGO?
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