Menores no acompañados esperan regresar a la escuela tras su periplo para llegar a Europa

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Unos 1.500 menores solicitantes de asilo han llegado a Bélgica solos en 2011, lo que ha sobrepasado...

BRUSELAS, Bélgica, 21 de agosto (ACNUR/UNHCR) – Después de haber viajado desde Afganistán dentro de un contenedor en el que otros niños murieron, de ser detenido por la policía a su llegada a Bélgica y de pasar un aburrido verano compartiendo una desvencijada habitación de hotel con otros jóvenes solicitantes de asilo, Faramaz*, de 15 años, espera con ansia que comience el colegio. Ésta será la primera vez en su vida que Faramaz vaya a la escuela. Le avergüenza no saber leer ni escribir como otros chicos de su edad. Pero esta actividad también le permitirá romper con la monotonía de la vida en el hotel, donde muchos menores no acompañados solicitantes de asilo están ahora alojados porque otros centros han sobrepasado su capacidad de acogida. La cifra de menores no acompañados que solicitaron asilo en Bélgica se elevó a 1.483 en 2011, prácticamente el doble que en 2010. La mayoría son adolescentes de Afganistán cuyos familiares, temiendo por la seguridad o bienestar de sus hijos, a menudo contraen grandes deudas para conseguir que los muchachos lleguen a Europa con contrabandistas o traficantes de seres humanos. “Apenas podía respirar y teníamos que agacharnos porque no había espacio suficiente para estar de pie” explica Faramaz. “Vine con contrabandistas desde Afganistán hacia Europa en un camión con otros 17 adolescentes. Tres de ellos murieron en el contenedor”. La historia de Faramaz no es un caso aislado. Según el último informe estadístico de ACNUR“Tendencias Globales 2011”, a nivel mundial unas 17.700 solicitudes de asilo el año pasado fueron presentadas por menores no acompañados en 69 países. Estas cifras no ofrecen una visión completa de la situación en que viven muchos niños y niñas no acompañados, porque se asume que en la realidad la cifra es mucho más elevada. Según las últimas cifras de ACNUR en Europa, los Estados de Bélgica, Suecia, Alemania y Gran Bretaña recibieron el mayor número de solicitudes de asilo por parte de menores no acompañados. Faramaz es uno de los más de 100 niños para los que no hay espacio suficiente en los centros de asilo adaptados para menores no acompañados en Bélgica. Se están haciendo esfuerzos para remediar esta situación, pero mientras tanto, los chicos residen en hoteles. “Apreciamos los esfuerzos de Bélgica por ofrecer personal especialmente formado y alojamiento para estos niños solicitantes de asilo. Esperamos que pronto se encuentren soluciones para evitar tener que alojar a estos niños en hoteles hasta que se disponga de plazas en algún centro” ha declarado Paolo Artini, Representante Regional Adjunto de ACNUR para Europa occidental. Faramaz y su amigo Mehran*, otro menor no acompañado de Afganistán, llegaron a Bélgica por sus propios medios. No sabían nada de este país y tras un largo y peligroso viaje, los traficantes los dejaron allí y ambos fueron arrestados casi de inmediato. Los chicos se ríen tímidamente cuando se les pregunta por su solicitud de asilo. No parecen haber comprendido la información que les han proporcionado o qué les pasará después. “He oído que vamos a tener que pasar una prueba de edad” dice Faramaz con una risa nerviosa. En ausencia de sus padres, los niños necesitan tutores legales. Sin embargo, en Bélgica hay escasez de tutores y en especial los jóvenes que están en los hoteles parece que tienen mayores dificultades para conseguir uno. Vivir en un hotel no supone unas vacaciones para los menores no acompañados. Son lugares destartalados donde varios chicos comparten una habitación. “Los niños no tienen nada que hacer. El aburrimiento es un gran problema” dice Klaartje Ory, que trabaja con la Comisión de la Comunidad Flamenca, la representación local de las autoridades flamencas en la región de Bruselas-capital. Klaartje y sus compañeros acompañan a los chicos desde sus hoteles en Bruselas para que puedan realizar actividades unas tres veces por semana. Desde abril de 2012 el centro para solicitantes de asilo de Overpelt ha estado ofertando plazas adicionales para menores no acompañados de entre 8 y 14 años. Mirzal*, un muchacho afgano de 13 años ha sido trasladado al centro desde un hotel hace sólo unos días. “La vida es mejor ahora” dice en un tono apenas audible. “En el hotel dormía con otros cuatro chicos en una habitación. No teníamos dinero suficiente para comprar comida decente, así que comía judías todos los días”. El padre de Mirzal fue asesinado por los talibán y su madre, su hermano pequeño y su hermana aún viven en Afganistán. “No he podido hablar con ellos desde que salí de Afganistán, y ya han pasado 3 meses. Tenía un número de teléfono para hablar con ellos, pero los contrabandistas me lo quitaron”. La muerte de su padre, al ser Mirzal el varón de mayor edad de la familia, le convirtió en cabeza de familia a sus 13 años. “Cuando llegan, los niños suelen tener pesadillas, tienen problemas para dormir o quieren seguir vistiendo durante días la ropa con la que llegaron. Para algunos, esto es literalmente lo único que les queda” dice Arlette Meuwis, responsable del centro de Overpelt. * Nombres cambiados por motivos de protección. 

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